Las ciudades de EE.UU. donde la gente es más maleducada
Un estudio reveló cuáles son los sitios en el país donde las personas son más groseras y qué comportamientos molestan más a sus habitantes
Los encuestados aseguran que los episodios más desagradables se dan conduciendo. Crédito: Shutterstock
Una encuesta realizada entre habitantes de 40 de las ciudades más pobladas de Estados Unidos identificó cuáles son las urbes donde sus residentes están más expuestos a comportamientos considerados groseros.
Miami, Las Vegas y Philadelphia encabezaron el ranking, mientras que las actitudes en las carreteras y el uso excesivo del teléfono aparecen entre las principales fuentes de molestia.
El estudio, elaborado por SolitaireStreak, buscó medir algo tan cotidiano como difícil de cuantificar: la falta de cortesía en la vida urbana. Para ello, los participantes respondieron con qué frecuencia observan determinadas conductas, en qué lugares consideran que las personas son más maleducadas y si creen que la situación ha empeorado durante el último año.
Miami encabeza el ranking
Miami, Florida, obtuvo el primer lugar con una puntuación de 99.29 sobre 100, convirtiéndose en la ciudad con mayor índice de rudeza entre las analizadas.
La percepción de sus propios habitantes resulta particularmente llamativa. Al pedirles que calificaran del 0 al 10 qué tan groseros consideran a los residentes de su ciudad, Miami alcanzó un promedio de 6.55, el más elevado de toda la investigación.
Además, la conducta de los demás parece tener consecuencias que van más allá de una simple molestia cotidiana. El 42% de los residentes de Miami afirmó haber considerado mudarse a otro lugar debido al comportamiento grosero que encuentra en la ciudad.
Las Vegas ocupó el segundo puesto, con 97.77 puntos. La ciudad de Nevada también registró uno de los indicadores más contundentes del estudio: el 62% de sus habitantes cree que los residentes locales son los más groseros de todo el estado.
Philadelphia completó el podio, con 89.93 puntos. Allí, el 75% de los encuestados dijo haber visto personas hablando por teléfono con el altavoz activado en espacios compartidos, mientras que el 85% afirmó haber presenciado a conductores ignorando reglas básicas de tránsito.

El tráfico, uno de los grandes focos de tensión
Más allá de las ciudades que lideraron el ranking, el estudio encontró patrones comunes en distintos puntos del país. La conducta grosera que los estadounidenses dicen observar con mayor frecuencia está relacionada con el uso del teléfono: el 74% señaló que ve habitualmente a personas demasiado absortas en sus dispositivos.
El segundo comportamiento más frecuente ocurre detrás del volante. El 71% de los participantes afirmó que observa a conductores esperar hasta el último momento para incorporarse a otro carril.
No permitir que otros vehículos se incorporen al tráfico también figura entre las principales quejas, con un 67%. Le siguen la falta de conciencia sobre el espacio y el comportamiento propio en lugares públicos, mencionada por el 62%, y el incumplimiento de reglas básicas de tránsito, con 61%.
No sorprende, por tanto, que las carreteras y autopistas sean consideradas el lugar más propenso a los malos modales. El 56% de los encuestados señaló estos espacios como el principal escenario de comportamientos groseros.
El transporte público ocupó el segundo lugar, aunque a considerable distancia, con 12%. Después aparecen las tiendas de comestibles, con 10%, y los establecimientos minoristas, con 7%.
Una tendencia que también preocupa a los neoyorquinos
La investigación ofrece, además, una señal sobre la percepción del ambiente social en las grandes ciudades. Uno de cada 3 estadounidenses considera que los residentes de su ciudad se han vuelto más groseros durante el último año.
El fenómeno tampoco parece explicarse únicamente por la llegada de nuevos habitantes. De hecho, el 48% de los participantes considera que los residentes nativos son más groseros que quienes llegaron posteriormente a la ciudad.
La diferencia entre áreas urbanas y rurales también aparece marcada. 7 de cada 10 estadounidenses creen que las personas que viven en ciudades son más groseras que quienes residen en zonas rurales.
Para una cuarta parte de los encuestados, el problema llega incluso a tener una dimensión regional: consideran que los habitantes de su propia ciudad son los más groseros de todo el estado. Esa percepción alcanza sus niveles máximos en Las Vegas, con 62%, y Miami, con 57%.
Y existe un dato especialmente revelador: uno de cada 5 estadounidenses asegura que el comportamiento grosero que experimenta en su ciudad le ha hecho pensar en mudarse.
El estudio no plantea que una ciudad pueda resumirse por los malos modales de una parte de sus habitantes. Más bien retrata cómo pequeñas fricciones repetidas, una maniobra agresiva en el tráfico, una llamada a todo volumen o la falta de consideración en un espacio compartido, pueden terminar acumulándose y afectar la percepción que las personas tienen del lugar donde viven.
Para los habitantes de grandes metrópolis como Nueva York, donde millones de personas comparten diariamente calles, trenes, comercios y espacios públicos, la conclusión resulta familiar: la convivencia urbana puede exigir tanta paciencia como cualquier otro desafío cotidiano.
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