La asistencia médica para morir es una opción de atención al final de la vida para pacientes con enfermedades terminales
Nueva York dio un paso histórico al convertirse en el decimotercer estado —junto con el Distrito de Columbia— en autorizar la asistencia médica para morir
La asistencia médica para morir es totalmente voluntaria, tanto para los pacientes como para los proveedores. Crédito: Shutterstock
El estado de Nueva York está dando un paso histórico en la atención al final de la vida al convertirse en el decimotercer estado —junto con el Distrito de Columbia— en autorizar la asistencia médica para morir para adultos que enfrentan una enfermedad terminal y a quienes les quedan menos de seis meses de vida.
Esta legislación histórica es el resultado de años de planificación y deliberación cuidadosas. La gobernadora Kathy Hochul dedicó especial atención al asunto, reuniéndose con pacientes y sus familias, profesionales de la salud, organizaciones defensoras y miembros de la legislatura para garantizar que la ley proteja la dignidad de quienes enfrentan una enfermedad terminal, asegurando al mismo tiempo que ningún proveedor ni centro de salud de afiliación religiosa se vea obligado a participar.
La asistencia médica para morir es totalmente voluntaria, tanto para los pacientes como para los proveedores. Ningún médico, farmacéutico o proveedor de atención médica tiene la obligación de ofrecer o administrar la asistencia médica para morir a un paciente. Esto queda reflejado en la redacción precisa de la ley, así como en las directrices y propuestas de reglamentación establecidas por el Departamento de Salud del Estado de Nueva York.
Desde que la gobernadora Hochul promulgó la ley, el Departamento ha trabajado con diligencia y esmero para establecer directrices y proponer normas destinadas a brindar dignidad y alivio a quienes decidan optar por la asistencia médica para morir.
La legislación y los proyectos de reglamentación posteriores incluyen salvaguardias para garantizar que la ley no se utilice de manera indebida ni se aplique de forma inapropiada.
La asistencia médica para morir requiere una solicitud verbal registrada por parte del paciente con enfermedad terminal, una evaluación de salud mental y la determinación —tanto del médico tratante como de un médico consultor— de que el paciente tiene un diagnóstico terminal que se prevé causará la muerte en un plazo de seis meses y que posee capacidad para tomar decisiones. Estos pasos van seguidos de un periodo de espera obligatorio de cinco días entre la emisión de la receta y el momento en que esta puede surtirse. Cada paso constituye una salvaguardia importante para asegurar que los pacientes que ejercen esta opción lo hagan de manera voluntaria y sin coacción.
Las decisiones sobre la atención al final de la vida son profundamente personales y se toman mejor de forma individual, consultando con el médico, los familiares y los seres queridos del paciente. Recibir un diagnóstico terminal puede generar la sensación de que la vida se escapa de nuestro control; contar con la opción de la asistencia médica para morir puede ofrecer cierto grado de control ante una situación que, de otro modo, podría percibirse como incontrolable.
Enfrentar una enfermedad terminal es una experiencia dolorosa que debe abordarse con compasión y comprensión. Para algunos pacientes, el simple hecho de saber que existe el derecho a recibir asistencia médica para morir puede fortalecer su capacidad para soportar un sufrimiento inmenso y brindarles consuelo en situaciones donde a menudo es difícil hallar alivio.
Como señaló la gobernadora Kathy Hochul, esta decisión solo fue posible tras una reflexión profunda junto con las personas más afectadas: los pacientes, sus familias y los profesionales médicos dedicados a su atención.
Las perspectivas de los médicos y familiares que tuvieron la gentileza de compartir sus experiencias con la asistencia médica para morir nos dejan una lección importante: nada sustituye el mantener conversaciones reflexivas, compasivas y comprensivas con los seres queridos sobre su salud y su atención, incluyendo las opciones para el final de la vida, como los cuidados paliativos y la atención de hospicio.
Animo a todos a hablar con sus seres queridos sobre las decisiones de atención médica y la planificación anticipada de los cuidados, haciéndolo con frecuencia y desde etapas tempranas.
Las conversaciones sobre salud y planificación de cuidados pueden resultar difíciles y complejas, incluso antes de que surja algún problema o necesidad; sin embargo, abordar el tema y mantener un diálogo constante puede facilitar las cosas para usted y sus seres queridos cuando llegue el momento de tomar decisiones médicas con rapidez.
El Dr. James McDonald es el comisionado de Salud del Estado de Nueva York