“Estamos como secuestrados”: deportado a África narra su experiencia tras ser enviado desde EE.UU.
Arístides Fernández, un cubano de 37 años, sostiene que nunca recibió una explicación clara sobre los motivos de su detención ni una orden de deportación
Arístides Fernández relató que fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Crédito: Shutterstock
Arístides Fernández, un cubano de 37 años deportado desde Estados Unidos a la República Centroafricana, asegura que permanece recluido en un edificio de Bangui sin documentos migratorios, sin libertad para salir y sin información clara sobre su futuro.
“Estamos secuestrados”, afirmó en una entrevista con Noticias Telemundo, al describir las condiciones en las que vive junto a otros cinco migrantes latinoamericanos.
Fernández relató que fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas cuando acudió a su segunda audiencia relacionada con su solicitud de asilo en una corte de Miami. Dijo que la jueza le comunicó que su caso sería trasladado a Orlando y le dio la posibilidad de apelar, pero al salir del tribunal fue interceptado por agentes migratorios.
El cubano dijo que permaneció cuatro días en un centro de detención en Miramar y posteriormente fue trasladado a Lancaster. En total, aseguró haber pasado siete meses bajo custodia en Estados Unidos antes de ser enviado a África.
Fernández sostiene que nunca recibió una explicación clara sobre los motivos de su detención ni una orden de deportación. También afirmó que no tenía antecedentes penales. “Me tomaron preso yo haciendo las cosas bien”, manifestó.
De una solicitud de asilo a una deportación a África
Fernández explicó que ingresó a Estados Unidos en 2021 después de entregarse voluntariamente a las autoridades en la frontera de Arizona. Tras permanecer seis días bajo custodia en Tucson, recibió un formulario I-220A, documento que le permitió continuar su proceso migratorio en libertad.
Menos de un año después, presentó una solicitud de asilo. El cubano aseguró que había abandonado la isla debido a la persecución política que habría sufrido su familia y a las restricciones que enfrentó para acceder a determinadas carreras universitarias.
Durante los años que permaneció en Estados Unidos, dijo que obtuvo una licencia comercial para conducir camiones y que comenzó a preparar una empresa de transporte. “Al verme que me troncharon todos los planes, todos los sueños, me he quedado como inconsciente”, relató.
Fernández aseguró además que tenía permiso de trabajo vigente hasta 2030 y una licencia de conducir, pero que los agentes le indicaron que esos documentos no constituían un estatus migratorio.
El entrevistado también contó que presentó un habeas corpus durante su detención para exigir una explicación sobre el motivo por el que permanecía bajo custodia. Expresó que los funcionarios de ICE no pudieron justificar ante la jueza las razones de su detención.
Se enteró de que iba a África cuando ya estaba en el avión
Uno de los momentos que Fernández describió como más desconcertantes ocurrió durante el traslado fuera de Estados Unidos. El cubano afirmó que nunca fue informado previamente de que sería enviado a África. Relató que llevaba unas cinco horas dentro de un avión, esposado de pies y manos, cuando preguntó a uno de los agentes hacia dónde se dirigían.
“Me dijeron que era para África y se echó a reír”, contó.
Fernández dijo que inicialmente pensó que se trataba de una transferencia dentro de Estados Unidos, debido a que anteriormente había sido trasladado nueve veces entre centros de detención. Al llegar a la República Centroafricana, afirmó que no pasó por un proceso migratorio convencional.
Aseguró que no recibió visa, documentos de residencia ni otro papel que acreditara su ingreso o permanencia legal en el país. “Hasta el día de hoy sigo sin nada, es como un secuestro”, sostuvo.
Recluido en un edificio de Bangui
Actualmente, Fernández asegura encontrarse en Bangui, la capital de la República Centroafricana, junto con otros cinco latinoamericanos: cuatro cubanos, un hondureño y un ecuatoriano.
Explicó a Telemundo que permanecen en un edificio de cuatro pisos que, de acuerdo con lo que les han informado, pertenecería al presidente del país. Dijo que nadie les ha presentado documentación que explique bajo qué autoridad están allí ni cuáles son sus derechos.
El grupo recibe tres comidas al día, pero, según Fernández, no puede abandonar el inmueble.
“Nos dicen que si salimos de la puerta para afuera nos pueden meter presos”, relató.
El cubano afirmó que llevan allí desde comienzos de abril y que tampoco tienen documentos con los que puedan identificarse ante las autoridades locales. La situación, dijo, le genera miedo y ansiedad porque no sabe cuál será su destino.
Indicó que los migrantes han preguntado qué alternativas tienen, especialmente porque Cuba no acepta su retorno y algunos de ellos tampoco desean regresar a sus países de origen. El entrevistado afirmó que representantes de Naciones Unidas les proporcionan alimentos, pero que les han explicado que el acuerdo para trasladarlos a la República Centroafricana corresponde a los gobiernos de Estados Unidos y ese país.
“Nos están torturando psicológicamente”, afirmó.
También dijo que los seis latinoamericanos comparten un único teléfono celular para comunicarse con sus familiares. Durante un período llegaron a pasar varios días sin poder hablar con ellos.
Fernández reconoció que actualmente no cuenta con un abogado que lleve su caso y explicó que inicialmente no consideró necesario contratar uno porque entendía que no había cometido ningún delito.
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