Gustavo Fernández, el argentino que sueña con completar el Grand Slam en Nueva York

Es el mejor latinoamericano en la historia del tenis en silla de ruedas. Sólo le falta un título: el del US Open

Gustavo Fernández nació en Río Tercero, ciudad de la provincia argentina de Córdoba.

Gustavo Fernández nació en Río Tercero, ciudad de la provincia argentina de Córdoba. Crédito: Frank Franklin II | AP

QUEENS, NY – Gustavo Fernández comenzó a jugar al tenis a los 6 años. Lo hizo en una silla de ruedas, ya que desde que era bebé estaba paralizado de cintura para abajo. Criado en una familia de deportistas —su padre y su hermano fueron basquetbolistas profesionales—, probó varios deportes, pero el tenis le “hechizó”.

A sus 32 años, el único título “grande” que le falta es el US Open individual. Ha sido campeón de Wimbledon, Roland Garros y del Open de Australia. Y en la categoría de dobles, de los cuatro torneos de Grand Slam. Pero se le resiste Nueva York en “singles”.

El año pasado tuvo cuatro bolas de partido en la final, pero el número 1 del mundo, el japonés Tokito Oda, terminó llevándose el trofeo. Este año espera volver a estar en la final, que se jugará el sábado 12 en el Centro Nacional de Tenis Billie Jean King.

EL DIARIO charló con Fernández en las profundidades del estadio Arthur Ashe después de que ganara con autoridad (6-0 y 6-1) su primer partido de dobles de esta edición. Su compañero fue precisamente Oda, con el que ya ganó en dobles en 2025.

Gustavo Fernández: Jugamos bien, buen debut, así que contentos. Intentaremos repetir lo del año pasado, que fue nuestro primer torneo juntos. Ganamos acá y decidimos seguir jugando juntos.

Pregunta: Te juntaste con el mejor ahora mismo, ¿no?

Gustavo Fernández: Sí, ahora la verdad que sí. Sin dudas es el mejor, así que disfruto. Yo jugué con Shingo [Kunieda] en su momento, que fue el mejor jugador del mundo y probablemente el mejor de la historia. Y ahora jugar con este chico que tiene un talento especial realmente es un placer.

Gustavo Fernández y Tokito Oda celebran durante su primer partido del US Open 2026.
Gustavo Fernández y Tokito Oda celebran durante su primer partido del US Open 2026.
Crédito: Simon Bruty / USTA | Cortesía

Pregunta: ¿Por qué te dio por jugar al tenis?

Gustavo Fernández: Yo vengo de una familia de deportistas profesionales. Mi papá y mi hermano, los dos se dedicaron profesionalmente al básquet. Yo siempre tuve medio el gen deportivo o el interés de ser deportista profesional. Empecé a jugar al tenis como uno de los tantos deportes que practiqué de chico. Fueron pasando los años, medio que se fue dando, el destino solo me fue llevando a intentar dedicarme profesionalmente a esto. A los 11 ó 12 medio como que ya me conquistó. Yo estaba entre el básquet, el tenis y otros deportes y no sabía bien qué decidir. Pero el tenis me hechizó y acá estamos, ya 20 años.

Pregunta: ¿Hasta qué edad se suele jugar en tenis en silla de ruedas?

Gustavo Fernández: Depende mucho del jugador, pero el promedio es 37 ó 38 años. [Stéphane] Houdet ahora tiene más de 50 años, pero no es un caso cotidiano. Shingo se retiró a los 37. [Joachim] Gerard se retiró a los 33. El promedio debe estar entre 35 y 38 años, muy similar al tenis convencional.

Pregunta: A tus 32 años, aún te queda…

Gustavo Fernández: Me queda, pero ya no tanto; ya estoy en los últimos años.

Pregunta: ¿Qué es lo más importante en el tenis de silla de ruedas?

Gustavo Fernández: Al no tener la disposición de las piernas para correr y para ponerse atrás de la pelota, es muy importante tomar la iniciativa y tratar de dominar el punto, porque hay pocas chances de recuperación. Lo que vas a ver en los jugadores buenos es la búsqueda constante de dominar el punto, de tomar la iniciativa rápido. Tokito hoy es el número uno del mundo porque tiene mucha facilidad para tomar la iniciativa a través de su poder de tiro. Saca 20 ó 30 km/h arriba de lo que saca el resto y los golpes también tienen una velocidad de crucero mucho más alta.

Después, competitivamente, a nivel mental y a nivel técnico o táctico, es prácticamente lo mismo que el tenis convencional: el bancarse la presión, tomar decisiones en los momentos complicados, tener determinación, confiar, armar tu táctica, tu forma de jugar y después amoldarlo a la estrategia con respecto a otros jugadores.

Fernández se hizo profesional en 2007.
Fernández se hizo profesional en 2007.
Crédito: Simon Bruty / USTA | Cortesía

Pregunta: ¿Y qué es lo más complicado?

Gustavo Fernández: El tenis es complicado de por sí. Una silla de ruedas que se mueve para adelante y para atrás, no es como con las piernas, que puedes moverte para todos lados. Usando las manos y los brazos, al mismo tiempo tienes que armar el golpe y tratar de pegarle. Tiene su grado de complejidad. He visto a muchos tenistas profesionales sentarse en una silla de ruedas y no saber por dónde empezar a moverla.

En el tenis convencional, las piernas son una parte muy importante del juego, donde ganan la potencia, donde logran sus balances, sus recuperaciones y la solidez para armar su juego. Si no te pones atrás de la pelota, todo aquel que ha intentado jugar al tenis sabe que es imposible dominarla. Ésa es la complejidad más grande que tiene el tenis en silla: tratar de ponerse atrás de la pelota sentado en una silla, moviéndola con los brazos.

Pregunta: ¿Las sillas son diferentes a unas sillas normales?

Gustavo Fernández: Sí, las sillas son especiales de tenis. Después, cada uno tiene su silla armada a medida para buscar lo que cada uno quiera. Obviamente, no se puede poner motor ni nada de eso (risas). No es como la Fórmula 1. Es todo manual, con materiales estándar. Algunos buscan un material más liviano, otros con más rigidez pero que dé más potencia… depende de lo que busque cada uno.

Pregunta: Desde 2019 sólo te falta ganar el US Open para completar el Grand Slam…

Gustavo Fernández: Sí, yo gané cinco Grand Slam individuales, gané los otros tres, algunos un par de veces. En dobles los gané a todos. Y el año pasado tuve cuatro match points acá y se me escapó por muy poquito el título. Fue difícil de digerir. Realmente era el sueño de mi vida. Pero bueno, el destino no quiso y habrá que seguir intentándolo. Me quedan varios años y esperemos seguir trabajando para generarme más oportunidades como las del año pasado.

Gustavo Fernández (izq.) y Tokito Oda tras la final del US Open 2025.
Gustavo Fernández (izq.) y Tokito Oda tras la final del US Open 2025.
Crédito: Frank Franklin II | AP

Pregunta: ¿Cómo te ves este año?

Gustavo Fernández: Bien. La verdad es que el año pasado llegué peor que este año porque venía arrastrando una lesión y no había podido prepararme bien, pero acá en este juego cada año que pasa me doy más cuenta de que lo más importante de todo es llegar liviano de la cabeza y clarito con lo que uno tiene que buscar. El que juega mejor adentro de la cancha después es el que termina haciendo la diferencia. La capacidad está. Este año pude hacer una buena preparación y ahora va a depender de que me concentre bien y trate de hacer las cosas bien adentro de la cancha. Si hago eso, me he demostrado que tengo la posibilidad de luchar por los títulos importantes, así que estamos en esa búsqueda.

Pregunta: Eres el único latinoamericano entre los que están jugando el US Open…

Gustavo Fernández: Sí. La verdad es que para el latinoamericano dedicarse profesionalmente al tenis es complicado, y en nuestro caso no es la excepción. Yo tuve que toda la vida ir a competir a Europa o acá a Estados Unidos. Hace casi 10 años que, quitando los Juegos Panamericanos, no juego otro torneo en Sudamérica. El tenis es un deporte complicado y caro, entonces cuesta…

Pregunta: ¿Y a tu nivel da para ganarse la vida y poder viajar todo el año?

Gustavo Fernández: Sí, yo vivo bien. Me dedico profesionalmente a esto hace 17 años ya. Obviamente, hace 15 años que estoy entre los cinco mejores del mundo. Eso ayuda a que te vaya bien. Yo sé que si hubiese estado 20 del mundo no me iba a dar para dedicarme, pero estando en la élite se puede vivir de esto.

Los Campeonatos de Tenis en Silla de Ruedas del US Open 2026 se llevan a cabo del martes 8 al sábado 12 de septiembre. El torneo concluirá con las finales de dobles el viernes 11 de septiembre y las finales de individuales el sábado 12 de septiembre, en el USTA Billie Jean King National Tennis Center, en Flushing, Nueva York.

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