Juan Roberto Alfaro: “Pintar es mi afán”

El pintor salvadoreño que se aferra a los pinceles y los óleos para enfrentar el declive de su salud

En 1987, Juan Roberto Alfaro descubrió que pintar es lo que da razón a su vida.

Combinó su trabajo como motorista de autobuses entre su natal Cojutepeque, departamento de Cuscatlán en El Salvador, con clases de arte impartidas por Francisco Cabrera (Fran Cabrely, exalumno del maestro y formador de generaciones de importantes artistas, Valero Lecha.

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Juan Roberto Alfaro.

“Éramos como 10 alumnos cuando yo llegué, eso me gustaba mucho. Hicimos varias exposiciones, no tan relevantes, en el mismo pueblo y en otros lugares”, comenta el artista con tono pausado.

Alfaro nació en 1960 y muchas de sus pinturas son de corte costumbrista, con estampas de su pueblo natal, con casas y techos de barro y la campiña siempre verde. No obstante, también hace retratos con lápiz.

Al término de la guerra, Alfaro contó con apoyos para exhibir sus obras en eventos  que se desarrollan en San Salvador, como la Feria del Hogar y la Feria Internacional. Luego sus cuadros fueron expuestos a la venta en la Galería Zimmer, y los pasillos de los hoteles Camino Real (ahora Intercontinental) y Presidente (Ahora Sheraton).

La falta de oportunidades laborales y artísticas le empujaron a abandonar el país.

Primero residió en Texas, luego en Ohio y en noviembre de 2015 arribó a Nueva York.

Lastimosamente se enfermó del hígado y posteriormente de una fuerte neumonía, lo cual ha deteriorado mucho su calidad de vida.

No puede trabajar y, mucho menos, comprar materiales para desahogar un poco las penas y plasmar en lienzos sus recuerdos y anhelos.

Fue así como la Fundación Caricatura de Nueva York, la cual está en proceso de legalización, se interesó por su caso y decidieron apoyarle.

Francisco Fuentes González es uno de los fundadores, comentó que el caso de don Juan es talentoso y merece el apoyo de la comunidad salir adelante.

Los miembros del colectivo -conformado además por Mabelline Flores, Elizabeth Villatoro y Rubi Fuentes, aficionadas a las artes plásticas- financiaron la compra de materiales por un monto aproximado de $600, consistente en un caballete de madera, óleos y canvas. Las obras de arte fueron exhibidas posteriormente en el Consulado de El Salvador en Long Island y algunas de ellas fueron compradas.

“Nuestro objetivo es apoyar causas justas y humanitarias y para garantizar este objetivo contamos con otra directiva en El Salvador con quienes coordinamos esfuerzos a dos grupos prioritarios: Los niños y los adultos mayores”.

“Quisiéramos tocar el corazón de alguna persona interesada en comprar las obras que faltan para motivar a don Juan y ayudarle económicamente”, dijo Fuentes González.

Para ese objetivo, se puede contactar directamente al artista por teléfono, al número (631) 5752750.

A don Juan le sube el ánimo pensar que existe la posibilidad de recuperar la salud y trabajar. Así podría ayudar a su hermana, quien ha sido su soporte hasta el momento.

Al retomar los pinceles, su vida recupera la luz. “Pintar es mi afán”, apunta el artista.

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