Editorial: Kristi Noem debe irse
ICE debe salir de la ciudad de Minneapolis ya, porque su continua presencia allí atenta contra la seguridad pública
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, durante una conferencia de prensa. Crédito: Etienne Laurent | AP
A último momento, el presidente Donald Trump decidió suspender la escalada de violencia y caos que él mismo, con un enfoque autoritario, atizó por semanas en Minneapolis, Minnesota. Una escalada que sigue a la violencia contra inmigrantes, tanto indocumentados como legales, en todo el país, que llevó a la muerte de al menos ocho personas solo en 2026. Y muchas más en 2025. De ellos Renee Good y Alex Pretti, dos activistas inocentes, fueron muertos con impunidad mientras protestaban la presencia de ICE en Minneapolis.
Apoyamos ese cambio de política de Trump, aunque fuese por la crítica de organizaciones por la Segunda Enmienda a quienes justificaron el homicidio porque Pretti portaba un arma de fuego. Pretti tenía licencia para portar el arma. Además los vídeos del hecho lo muestran blandiendo un teléfono, no un revólver.
La responsabilidad por este infortunio comienza por la cúspide. Este es el resultado de aplicar políticas sin cuartel ni piedad y sin echarse atrás jamás, de Donald Trump en su segundo gobierno. Debería aprender que sus acciones tienen consecuencias, y que no son las que él espera.
Pero la responsabilidad por la manera de cumplir con las órdenes de despliegue va más allá, y radica en la Secretaria de Seguridad Interna Kristi Noem, a cargo de ICE y otras agencias militarizadas. Noem parece incapaz de cumplir con una de las tareas más complicadas en el gobierno federal, en una dependencia gigantesca. El rol requiere experiencia, inteligencia, capacidad administrativa, sentido común, humanidad, saber delegar responsabilidades y más.
Noem carece de estas cualidades. Su principal calificación es su apoyo absoluto a Trump. Es inmune a las acusaciones de desproteger las libertades civiles, tergiversar la verdad y fomentar una cultura agresiva como única respuesta, lo que ha contribuido a la polarización extrema que estamos viviendo. Es difícil creer que es la misma que fue congresista y dos veces gobernadora de Dakota del Sur.
Noem, durante estos días de crisis, fue la primera en presentarse, con frecuencia en atuendo militar, ante las cámaras simpatizantes para absurdamente acusar a las víctimas de “terrorismo doméstico”, hilando una narración falsa, apta para las calles de Baghdad o Kabul durante la intervención estadounidense, pero no para el corazón de Estados Unidos.
Noem, aunque no es la única, debe rendir cuentas por la violencia de las tropas de ICE contra la población civil de una de las principales ciudades del país. Debe renunciar. Y si no lo hace, Trump debe despedirla, para ahorrarse – por si le importa – más desvergüenzas, debacles y muertes.
Y ICE bajo Noem ataca la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de expresión, la Cuarta Enmienda, que protege a las personas contra registros e incautaciones irrazonables por el gobierno, y ahora, la Segunda Enmienda, que protege el derecho a poseer armas de fuego.
ICE debe salir de la ciudad de Minneapolis ya, porque su continua presencia allí atenta contra la seguridad pública y amenaza la vida de los residentes.
Kristi Noem debe irse.