Proyecto de arte mexicano revierte tendencia a emigrar

El pintor Rodolfo Morales dejó un legado en Zegache, Oaxaca que ahora da opciones a sus pobladores para evitar emigrar

Con estos productos se revirtió la tendencia a salir en busca de mejores condiciones de vida.

Con estos productos se revirtió la tendencia a salir en busca de mejores condiciones de vida. Crédito: <copyrite> La Opinión - </copyrite><person>Gardenia Mendoza< / person>

SANTA MARÍA ZEGACHE, México.— Cualquier poblador puede ser al mismo tiempo restaurador de pintura mural o tallador de madera mientras otro da pinceladas alrededor de espejos enmarcados por obras que viajarán al mundo desde este poblado que encontró en el arte un pretexto para no emigrar.

Una cuña, un banco, una mesa y un pincel bastan para anclar corazones a los Talleres Comunitarios de Zegache, cercano a la capital del estado de Oaxaca, que estaba condenado a convertirse en un pueblo fantasma y ahora es una referencia de las mejores destrezas mexicanas.

“Antes dos de cada tres hombres dejaban en el pueblo”, afirma Antonio Ambrosío Salvador, un indígena zapoteco miembro del proyecto que revirtió la tendencia local de emigrar a Estados Unidos.

Es justo el mediodía de un soleado inicio de semana y Zegache luce tan apacible que se alcanza a escuchar el sonido del viento que envuelve el templo dominico que el pintor Rodolfo Morales (1925-2001) rescató del abandono y la ruina en la última etapa de su vida.

Ambrosío, quien fue su alumno, asegura que el maestro oaxaqueño nacido en Ocotlán y fusionó estilos surrealistas con un renovado arte indígena, prácticamente revivió a este pueblo al enseñarle el oficio que después lo introdujo al sofisticado mundo de las galerías a través exposiciones presenciales o ventas vía Internet.

El aprendizaje de las técnicas fue gradual y a veces accidental. Al principio, Morales necesitaba gente para recalar el atrio, desenchuecar las puertas de madera grabadas, reparar capillas y fachadas grabadas con flores y querubines.

Para ello contrató a cuanto cristiano se le puso enfrente: su objetivo era embellecer esta aldea de 3 mil habitantes, aledaña a su pueblo natal – Ocotlán- y se calcula que gastó alrededor de un millón de dólares.

En medio de esta reconstrucción encontró botados 50 espejos del siglo XVIII, tallados con el Águila Bicéfala de la Casa Austriaca que recompuso con ayuda de los locales. El hallazgo fue el antecedente del Taller Comunitario que arrancó formalmente en el año 2000 con un nuevo concepto basado en la reproducción de obras donadas por artistas amigos de la causa.

Ahí están Francisco Toledo, Filemón Santiago, Detsatee Romero, Demian Flores, Sergio Hernández e Ismael Rueda entre un centenar.

Tras la muerte de Morales, el proyecto fue refinanciado por las fundaciones Alfredo Harp Helú y Rockefeller y continúa en una casa anexa al templo dominico que sirve de galería y centro de trabajo para el que hacen filas desde abuelas, niños, padres de familia e inquietos jóvenes.

Tenía un par de días desde que José Luis Venegas, de 26 años, regresó de Oregon cuando ya quería trabajar como artesano. “No tenía experiencia, pero sí muchas ganas de aprender”.

El muchacho quedó prendado. Jamás imaginó que podría existir un tipo de trabajo así, donde le pagaran por “crear belleza” con formas, colores, con hojas de oro y plata, en espejos. “Si alguien me lo hubiera contado antes me hubiera reído”.

Poco a poco, José Luis dejó de pensar en los días en que era albañil o cuando pizcaba uva, fresas y pepinos en EEUU. Su realidad se volvió distante entre exposiciones en Oaxaca o la Ciudad de México donde conoce pintores y escultores

“Me gustaría volver a Estados Unidos, pero como artista”, sueña desde un corredor con olor a cedro donde moldea en madera. “A Nueva York, ¿por qué no?”.

Los sueños de los pobladores no están tan lejanos: entre las múltiples formas de hacerlos realidad, los Talleres Comunitarios de Zegache también implementaron el programa “Adopte un Migrante que Rescata una Obra de Arte”, para todo aquel que regresó o busca alas para volar de otras formas, no sólo sin documentos.

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