Editorial: Un primer paso importante en inmigración
La directiva es bienvenida, habrá que ver su implementación.
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El encierro de madres y niños indocumentados en campos de detención por tiempo ilimitado es un abuso que tenía que terminar. La nueva norma del Departamento de Seguridad Interna (DHS) reforma esta situación insostenible para un país que se precia de ser un baluarte de los derechos individuales, al establecer una nueva política sobre fianzas para esta familias.
La ley estadounidense en mucho aspectos no otorga a los indocumentados los derechos y garantías que tienen los residentes, lo que ha permitido situaciones que de otra manera hubieran ilegales sido desde la detención al proceso ante los tribunales de inmigración. Uno de ellos es mantener encerrados a las familias y menores de edad que vinieron huyendo de la violencia en América Central.
La Suprema Corte de Justicia declaró a principios de junio inconstitucional una ley de Arizona que prohibía la fianza para los sospechosos indocumentados. Era inconcebible que la Agencia para el Control de Inmigración y Aduanas (ICE) mantuviera su política de negar fianzas o de fijarlas en cantidades tan elevadas como para que sean inalcanzables.
El secretario de Jeh Johnson, de DHS, indicó ayer que la fianza para una familia debe ser a un nivel que “sea razonable y realista, tomando en cuenta lo que puede pagar”. La instrumentación de este criterio debe permitir la libertad de miles de individuos que integran el 88% de familias detenidas que, según las cifras del gobierno, ya han mostrado la existencia de un temor creíble o razonable como para regresar a su país.
La directiva es bienvenida, habrá que ver su implementación. Ya han habido demasiadas sorpresas malas a lo largo de los años sobre las interpretaciones y acciones establecidas por ICE como para festejar por adelantado. Lo hechos son los que hablan.
La decisión de DHS de reconocer la situación de estos indocumentadas contrasta con la narrativa anti-inmigrante de que las acciones ejecutivas del presidente están poniendo en peligro la sociedad al no detener a los criminales sin papeles. Por ejemplo, el senador republicano, Jeff Sessions, presentó hace unos días un proyecto de ley para evitar que se cometan “decenas de miles de crímenes” porque hay demasiada gente temerosa de “las pandillas y los carteles de la droga”.
La realidad de la inmigración hoy se refleja en las familias detenidas y no en los miedos prefabricados. La nueva política sobre fianzas es un paso adelante importante.