Deportaciones baten récords

Washington/EFE – La cifra de deportados de Estados Unidos batirá récords en 2011, pero su composición habrá cambiado para hacer énfasis en los delincuentes, explicó la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, quien con estos datos defendió el controvertido programa “Comunidades Seguras”.

El 50 por ciento de los extranjeros deportados por la Oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) durante 2010 fueron personas condenadas por delitos penales, un logro que, según afirmó Napolitano, se debe, entre otras medidas, a dicho programa.

“Por primera vez en décadas, el 50 por ciento de los extranjeros retirados por el ICE habían sido condenados por un delito penal, y en 2011, una vez más, se registrará un número récord de delincuentes convictos deportados de nuestro país”, dijo Napolitano durante un discurso en la Universidad Americana en Washington.

El programa “Comunidades Seguras” fue puesto en marcha en 2008 por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con el objetivo de deportar a delincuentes peligrosos, a los detenidos en la frontera y a quienes continúan violando las leyes de inmigración.

“Como alguien que se crió en Nuevo México y pasó la mayor parte de su vida adulta en Arizona; que ha caminado, volado y montado a caballo por la frontera y que ha trabajado con las comunidades fronterizas desde Brownsville a San Diego, puedo decir que las medidas de seguridad fronteriza constituyen el enfoque más innovador y eficaz que nuestro país ha desplegado”, subrayó.

Bajo el programa “Comunidades Seguras”, las Policías locales y estatales deben compartir las huellas digitales de todo detenido con la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y con el DHS, que mantiene expedientes sobre infracciones migratorias.

El programa ha sido objeto de críticas de grupos cívicos y religiosos porque, según cifras oficiales, también se ha utilizado para deportar a personas por infracciones menores.

En el año fiscal 2010, cerca de 200.000 indocumentados sin antecedentes penales fueron deportados.

Sin embargo, Napolitano insistió en que pese a estos progresos en seguridad migratoria, EEUU “necesita una reforma migratoria”. La administración Obama considera como una prioridad para su gobierno llevar a cabo una reforma de inmigración, pero el número de legisladores que la apoyan en el Congreso no es suficiente para convertirla en ley.