Develan escultura de Rockdrigo González

El músico falleció a consecuencia del terrrmoto de hace 26 años

México/Notimex – El cantante mexicano Rockdrigo González, quien popularizó canciones como “No estoy loco”, “Huapanguero” y “Que feo estoy”, será objeto de un homenaje a 26 años de su fallecimiento con una escultura de cuerpo real que será develada hoy.

Aunque aún no está claro el lugar donde se ubicará, se planea la colocación de la obra realizada por el jalisciense Alfredo López Casanova, cerca del Metro Balderas.

En reportes de prensa anteriores, el artista de la plástica comentó que la figura se encontrará a nivel de piso, sin basamento, pues se le debe quitar solemnidad, porque ésta no iba con Rockdrigo.

El sábado pasado, el llamado “Profeta del Nopal” fue recordado en un concierto realizado en el Centro Cultural José Martí y que contó con la participación de bandas como Heavy Nopal, Fausto Arellín, La Tía de las Muchachas, Maldito 85 y de los solistas Alejandro Vicencio, Alexander Bernal y Gerardo Colín.

Rodrigo Eduardo González Guzmán, su nombre completo, nació el 25 de diciembre de 1950 en Tampico, Tamaulipas. Su padre quería que aprendiera a tocar sones huastecos, pero el músico se entusiasmó con los artistas que llegaban del otro lado de la frontera.

Se dedicó a conocer a los grupos rockeros de ese entonces, además le gustaba modelar, cantar, actuar, escribir y leer, por lo que participó en talleres de poesía y entró a la Universidad Veracruzana a estudiar psicología, pero no terminó.

A los 15 años aprendió a tocar la guitarra y nunca se separó de ella, por lo que se trasladó al Distrito Federal, donde dio muestra de una capacidad notable de observación y realizó numerosas composiciones.

Exponía problemáticas complejas como los movimientos sociales y estudiantiles, la doble moral, guerras, identidad, amor, pobreza y violencia, entre otros.

Pidió dinero en la calle, tocó en camiones, esquinas y bares, incluso realizó conciertos dentro de reclusorios.

Fue una persona que profundizó en la manera de ser del mexicano, en sus frustraciones y vicios que trae consigo, mismos a los que el escritor Octavio Paz refiere en su obra “El laberinto de la soledad”.

Con armónica y guitarra en mano, alternó con una voz sencilla y aguardientosa, su lenguaje, sensibilidad y talento dieron pie a una propuesta llamada “Los Rupestres”, que eran quienes no estaban guapos, no tenían voz de tenor, ni componían o no tenían un equipo electrónico sofisticado.

En los 80, acompañaron a Rockdrigo en su aventura rupestre gente como Roberto González, Nina Galindo, Eblén Macari, Rafael Catana, Roberto Ponce, Armando Rosas y Fausto Arrellín, con quien haría el grupo roquero Qual.

Rockdrigo compuso canciones de doble sentido, algo inherente a la cultura mexicana. A pesar de haberse hecho en pequeños lugares, la voz se fue corriendo y personajes como José Agustín lo apoyaron.

Luego realizó lo propio Alex Lora y El Tri, agrupación que hiciera de la canción “Metro Balderas” un himno juvenil.