Fania lanza disco doble con los éxitos del ‘Sonero Mayor’
Nueva York/EFE – Los admiradores del Sonero Mayor, Ismael Rivera (1931-1987), podrán tener una recopilación de los temas más conocidos del icono puertorriqueño en un álbum del sello Fania que saldrá a la venta el próximo martes.
“Ismael Rivera Maelo” es el doble disco compacto con 45 temas, recopilados por Pablo Yglesias, entre ellos los exitosos “Besitos de coco”, “Lo dejé llorando”, y “Dime por qué” y que está acompañado por un folleto con información y fotos del artista.
La producción, como parte de la serie de la Fania, “El hombre y su música” incluye temas que van desde su época con el músico, compositor y director de orquesta Rafael Cortijo (1928-1982) y su Combo hasta sus inmortales como solista con el director Javier Vázquez “que pintan un estimulante retrato de la complejidad de este gran artista”, señaló la discográfica en comunicado de prensa.
“Un hombre que tuvo en su vida tragedia y éxitos, quien fue una de las figuras claves en la creación de un estilo, y que llegó a ser conocido como salsa”, agrega el comunicado.
“Maelo”, como conocían al cantante, se convirtió en una estrella en Puerto Rico a mediados de los años 1950 cantando en la banda de su amigo Rafael Cortijo, quien como Rivera y la mayoría de los miembros de su combo provenían de la profunda cultura del barrio Santurce, de la capital puertorriqueña.
El grupo de Cortijo, aunque era nuevo y más pequeño que el formato general de “big band” atraía por su distintivo sonido de saxo-trompeta y trombón y los ritmos vernáculos de Puerto Rico fusionados con ritmos que reinaban en la Cuba de esos tiempos.
Como cantante principal, Maelo trajo un estilo único, indiscutiblemente “negroide” entretejido con letras, ritmos y sílabas. A finales de la década de 1950, la bomba y plena, ritmos autóctonos de Puerto Rico, se escucharon en importantes salones de baile, gracias al combo de Cortijo y su cantante Ismael.
El nuevo fenómeno musical llamó la atención de Benny Moré, el “bárbaro del ritmo”, que bautizó a Rivera como el “sonero mayor”.
Durante la década de 1970 grabó “extraordinarios álbumes” junto al pianista cubano Javier Vázquez, hijo de un fundador de la Sonora Matancera, creando un sonido que fusionaba lo mejor de los estilos cubanos y puertorriqueños.