Latinos: el reto de Obama

En días atrás, mientras aguardaba por el discurso del presidente Barack Obama ante el Instituto de la Bancada Latina del Congreso (CHCI), le pregunté a una de las meseras que servían la cena sus impresiones sobre el desempeño del presidente cuando me ví rodeada por varias de sus compañeras ofreciendo sus francas opiniones al unísono y lamentablemente todo lo dicho fue negativo. La frustración estaba a flor de piel aunque cabe aclarar que los republicanos tampoco escaparon al minucioso escrutinio.

De otra parte, leí que el aspirante a la nominación presidencial republicana y gobernador de Texas, Rick Perry, acudió a u restaurante mexicano en el corazón demócrata del Alto Manhattan en Nueva York a reunirse con líderes latinos, informó El Diario/La Prensa. La nota señalaba que Perry recaudó 50,000 dólares, aunque todavía ni sabemos qué propone exactamente.

La lucha por el voto latino en las elecciones presidenciales del 2012 arrancó hace rato y aunque en términos electorales falta un mundo porque cualquier cosa puede ocurrir en 14 meses, y aunque los números, pese a ser más bajos, siguen favoreciendo al presidente Obama, es mejor que los demócratas no dejen nada a la suerte porque nunca se sabe.

Las quejas formuladas por las meseras reflejan las frustraciones de muchos hispanos a través del país: No hay reforma migratoria y las deportaciones continúan, aunque hayan ciertos cambios. Por más sesudas que sean las explicaciones del presidente y sus asesores de que hay leyes que aplicar y que no puede pasar por alto el Congreso o que quisiera agitar su varita mágica, la inmigración, para esta comunidad, no es un mero asunto de política pública. Es personal, duele en carne propia y las justificaciones de Casa Blanca no convencen a muchos. Como si fuera poco, el desempleo ahoga a los hispanos. Mientras demócratas y republicanos se culpan mutuamente, no hay soluciones.

Esto dijo una de las meseras sobre Obama: “Soy ciudadana y en el 2008 voté por él, pero el año que viene no pienso votar por él y francamente no creo que lo reelijan”.

El problema para Obama no es que los latinos opten por un candidato republicano. El principal problema será evitar que los latinos se queden en casa y no voten. En el 2008 los votantes hispanos integraron esa amplia coalición de base que impulsó a Obama a ganar la Casa Blanca votando en cifras sin precedentes.

El reto es mantener los números que compensen la pérdida de votos entre otros sectores, como los independientes, por ejemplo.

Resurgent Republic, una firma republicana encabezada por Ed Gillespie, junto a la Red de Liderazgo Hispano, emitió un memorando sobre un sondeo realizado entre 1,200 votantes hispanos en tres estados cruciales para el triunfo de Obama en el 2008 y para su reelección en el 2012: Florida, Nuevo México y Colorado.

La conclusión central es que el apoyo a Obama entre los votantes hispanos de esos tres estados ha disminuido aunque sigue aventajando a potenciales aspirantes republicanos.

Por ejemplo, en Florida Obama ganó el voto hispano en 2008 frente al candidato presidencial republicano John McCain 58% sobre 42%, y ganó el estado. Según el sondeo, Obama le ganaría a un candidato republicano genérico en Florida 46% sobre 36%. Sigue liderando, pero con números más bajos.

El mismo sondeo recuerda que los republicanos no tienen que obtener una mayoría del voto latino en estos estados o a nivel nacional para ganar la presidencia. Sólo tienen que erosionar el porcentaje de ventaja de Obama y llegar al mágico 40% del voto latino que muchos encuestadores y analistas coinciden que requieren los republicanos para ganar la Casa Blanca.