Yo no caigo en la trampa de la manipulación

Me acuerdo que el Presidente Evo Morales ya había denunciado el 19 de este mes, durante su estadía en Nueva York por motivo de la 65ta. Asamblea de las Naciones Unidas, que ONGs dependientes de USAID estaban conspirando en contra de su gobierno. Reveló que cuenta con pruebas irrefutables sobre ONGs que están digitando la marcha. Esta denuncia nos permite entender, el porque no hubo una contundente respuesta internacional de condena a los hechos recientes en el país, como esperaba oposición.

La manipulación de los indígenas en Bolivia, por parte de sus dirigentes es un secreto a voces. En estas condiciones se han convertido, de haber sido protagonistas en un principio, a ser antagonistas dentro de éste proceso de cambio.

Y si no, ¿por qué entonces insisten en un pliego petitorio con exigencias que atentan contra la soberanía y desarrollo de Bolivia? Por ejemplo, pretenden obtener el derecho exclusivo de vender bonos de carbono y otras exigencias mayores.

La situación en Bolivia se ha convertido en algo mucho más delicado, profundo y lamentable, más allá de la intervención de una marcha por parte de la Policía, que en honor a la verdad, no fue más violenta que otras recientes a lo largo y ancho del mundo.

Lo de Bolivia tiene un trasfondo nauseabundo de traición y complot que atenta contra la integridad del país.

Sin ánimo de justificar violencia alguna, me pregunto: ¿Cuán diferente o despiadada fue la represión ejercida por la policía boliviana para que opositores y medios privados pidan la cabeza del presidente y sus ministros?

Habrá alguien que pueda imaginar siquiera que los indígenas atentarían en contra del gobierno de Evo Morales, quien les rescató de las sombras y olvido secular. ¿Acaso ya quedó en el olvido que los indígenas fueron olímpicamente excluidos de la Constitución de 1825 y que tuvieron que esperar 180 interminables años para ser reconocidos como hijos de Bolivia?

Irónicamente fue el gobierno contra el cuál están conspirando ahora, el que hizo posible su inclusión en la Nueva Constitución Política del Estado, nombrándoles hijos Predilectos del Estado Plurinacional de Bolivia (la nueva constitución reconoció a más de 60 etnias indígenas como naciones).