La Flor de la honestidad

Hay mentirosos de todas clases y colores, específicamente puedes identificar cuatro tipos. Primero está el mentiroso compulsivo, por otro lado esta el mentiroso ocasional, también tenemos el mentiroso profesional, y por último, del que quiero hablar, y quizás el que más pena da es el mentiroso que lo hace por aparentar. Estos son aquellos que no dicen la verdad porque tienen un complejo de inferioridad y temen ser juzgados por los demás si revelan su verdad.

Este último tipo de mentiroso me acuerda el cuento de un príncipe chino, quien reunió a todas las muchachas del pueblo para entre ellas escoger a su esposa. Les dio a todas una semilla y dijo: “deben cultivarla con amor, aquella que traiga la flor más bella en seis meses será escogida como mi esposa y futura emperatriz de China”. Entre las bellas y sofisticadas aspirantes se encontraba una humilde y sencilla joven quien sabía que sus posibilidades de ser escogida eran remotas, pero acepto el reto con tal de estar cerca del príncipe. Sembró con mucha dedicación su semilla, pero ni un tallito brotó.

Llego el día en que cada una tenía que llevar su flor, la chinita vio con decepción que su tiesto era el único vacío y que todas las demás mostraban flores fabulosas. Su sorpresa fue cuando el príncipe le dijo: “A ti te escojo como mi esposa.” Nadie entendía por qué, y concluyó: “esta joven es la única que cultivo la flor que la hace digna de ser mi esposa y emperatriz: La flor de la honestidad. ¡Todas las semillas que repartí eran falsas!

Las mentirosas de esta historia por querer aparentar ser grandes jardineras perdieron el reino por miedo a parecer menos en los ojos del hombre que querían, pero la ganadora tuvo la suficiente seguridad en sí misma para aceptarse y no acomplejarse de su realidad.

Tú al igual que esta joven vales por quien eres y no tienes que mentir para justificar tu verdad. Las mentiras son como una bola de nieve que hay que darles seguimiento porque siguen creciendo. La verdad te hace brillar y te da tranquilidad, como dice un pasaje bíblico “la verdad te libera”.