Bodegueros de Brooklyn se quejan por multas

DCA anticipa que colectará la suma de $10.2 millones en multas a pequeños negocios
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NUEVA YORK – Aunque aún faltaban más de dos semanas para Halloween, el pasado 13 de octubre se convirtió en un día de horror para muchos dueños de pequeños negocios de Bushwick, en Brooklyn, quienes, según denunciaron, fueron multados “excesivamente” por inspectores del Departamento de Protección al Consumidor, DCA, por pequeñas violaciones que ellos corrigieron de inmediato.

El bodeguero Francisco Acosta, dueño de Rosangie Grocery, localizada en el 308 del corredor comercial de la avenida Irving, dijo ayer que en los 20 años que lleva con el negocio “nunca había recibido multas tan excesivas y bajo condiciones tan arbitrarias”.

“Yo no le voy a hablar mentira, yo tenía algunos productos a los cuales no les había puesto precio, como los cepillos de dientes, las baterías y la cinta pegante, y por ello me dieron una multa de $200”, dijo Acosta. “Lo que no me pareció justo es que me dieran una multa de $750 porque algunos precios no se correspondían con los productos que tengo en la nevera, aunque le expliqué al inspector que eso había ocurrido porque la estaba limpiando”, agregó.

Lo que más molestó al comerciante es que en la carta que recibió de DCA, “prácticamente me intimidan para que no pelee la multa”.

En la carta, el DCA le dice a Acosta que si no se declara culpable de haber cometido las violaciones, de perder el caso tendría que pagar, en lugar de los $750, una multa de $1,500; y en lugar de los $200, una multa de $3,200.

“Y uno tiene que ir allá (Oficina de DCA, localizada en el 42 de Broadway, en Manhattan) y perder un día de trabajo, con lo mala que está la economía”, dijo Acosta. “Es mejor que la ciudad nos pida que cerremos las puertas. Con multas así están destruyendo nuestros negocios”, se quejó el comerciante.

Los 190,000 pequeños negocios de la ciudad tienen un impacto enorme en la creación de empleo, agregando puesto de trabajo al doble de los índices de las grandes compañías. Sin embargo, pese a la falta de empleo y a la actual crisis económica, la ciudad continúa sacando grandes beneficios multando a estos pequeños comerciantes.

El defensor del pueblo, Bill de Blasio, dio a conocer un reporte denominado: “Reducing red tape so our small businesses can grow & create jobs”, donde revela que la administración del alcalde Michael Bloomberg “ha alcanzado récords sin precedentes de ingresos multando a pequeños negocios por primeras violaciones fáciles de corregir”.

En el actual año fiscal, por ejemplo, el DCA anticipa colectar una suma sin precedentes de $10.2 millones en multas a pequeños negocios, cuando en 2009 sólo colectaron $6.8 millones.

“Si queremos que los pequeños negocios creen empleos y pongan a los neoyorquinos a trabajar, la ciudad no puede continuar poniendo multas por cada violación bajo el sol, y hacer que los comerciantes pasen horas y horas impugnando los casos en persona”, dijo De Blasio.

Cynthee Cortés, del programa “Pequeños negocios unidos”, de la organización Se Hace Camino Nueva York, dijo que el pasado 13 de octubre el DCA, sólo en tres cuadras del corredor comercial de la avenida Irving, multó a 10 pequeños negocios.

“Y son multas que van desde $200 hasta miles de dólares, que ellos, debido a la crisis y la baja en las ventas, no están en condiciones de pagar, ni ir a Manhattan a perder un día para impugnarlas, porque pierden un día de trabajo”, dijo Cortés. “No le dan la opción de pelear la violación por teléfono, por correo o por internet, sino que cuando van a la oficina de DCA, les dicen que si no se declaran culpables y pierden el caso, tendrán que pagar mucho más que lo que dice la multa”, agregó.

Entre los comerciantes multados figura Marisol Chino, dueña de la bodega Tepeyac Deli Grocery, quien tendrá que pagar $200 porque el inspector no vio el letrero con la Política de Devolución del negocio que ella había colocado afuera; y $750, porque tenía las bananas puestas en una caja de metal y no en madera, y cuatro productos que no tenían precio, lo que ella corrigió de inmediato.

“Si decido ir a pelear la multa y pierdo, tengo que pagar $1,500”, se quejó Chino. “Yo tengo siete años en el negocio y nunca había tenido problema”, agregó.

Chino dijo que lo justo es que DCA eduque a los comerciantes sobre las regulaciones y que en lugar de multar por una primera violación la agencia debería dar una advertencia para que los comerciantes corrijan el problema.

Otros comerciantes afectados en la avenida Irving fueron Florentina Ramírez, dueña de la tienda La flor fashion, quien fue multada con $375 por no tener los precios en unos bultos mexicanos, unos muñecos y unos bastones; y Wilson Cajamarca, de Jilguero Miltiservicios, multado con $250 porque su caja registradora no imprimía el nombre, la dirección y el teléfono del negocio en el recibo.

“Yo le expliqué al inspector que varios días antes me habían robado la caja registradora y otros artículos del negocio, y por ello aún no estaba programada, pero igual me dio la multa”, dijo Cajamarca.

La oficina del defensor del pueblo está recomendando, entre otras cosas, que se actualice el proceso en todas las agencias de la ciudad que supervisan a los pequeños negocios, de modo que se permita que los comerciantes puedan impugnar las violaciones a través de internet, teléfono o correo; y que se le dé la oportunidad a los dueños de pequeños negocios de remediar la primera violación, si ésta es de bajo riesgo, en lugar de sancionarlos con una multa.

El DCA cuenta con guías de fácil comprensión de sus regulaciones, donde explican lo que los comerciantes están obligados a hacer de acuerdo al tipo de negocios que posean. También tienen Días de Educación para Negocios donde invitan a los comerciantes a aprender acerca de las leyes existentes y cómo evitar penalidades. Pero según la investigación del defensor del pueblo, y la organización se Hace Camino Nueva York, esa educación debería ser ampliada de modo que llegue hasta los mismos negocios de los comerciantes, ya que muchos de ellos desconocen las regulaciones y no saben de los servicios educativos que el DCA ofrece.

El Departamento de Protección al Consumidor prometió una reacción, la cual no se había producido al cierre.