Contemplemos el sufrimiento de los niños

Reunificación familiar: Un principio de larga data en la política migratoria de Estados Unidos. Separación familiar: El imperdonable resultado de la inescrupulosa política de deportaciones del gobierno de Obama.

¿Qué puede haber peor que el hecho de que un gobierno aumente el número de deportaciones para apuntarse tantos políticos con electores angustiados por la inmigración ilegal, en gran parte porque les preocupan las fronteras inseguras y los cambios demográficos?

Puede haber algo mucho peor. Un nuevo informe del Applied Research Center (ARC, siglas en inglés) halló que, entre enero y junio de este año, el gobierno de Obama deportó más de 46.000 padres de niños nacidos en Estados Unidos. Según el ARC, que presentó un pedido bajo la Ley de Libertad de la Información, para obtener estadísticas del Departamento de Seguridad del Territorio, esa cifra representa más del 22% de todas las personas deportadas en la primera mitad de 2011.

Este hecho constituye un cambio drástico con respecto a la manera en que se hacían las cosas en los gobiernos de Bill Clinton y George W. Bush. Entre 1998 y 2007, el último período del que tenemos estadísticas similares, sólo el 8% de los deportados eran padres de ciudadanos estadounidenses.

De hecho, el informe del ARC concluyó que, si la tasa de “deportaciones de padres” continúa así el año próximo, llegaremos a un punto en que el gobierno de Obama habrá expulsado -en números aproximados- alrededor de tantos padres de niños nacidos en Estados Unidos como fueron expulsados en los 10 años previos.

Eso nos indica por lo menos dos cosas: La aseveración de ignorantes republicanos, de que los hijos nacidos en Estados Unidos de inmigrantes ilegales tienen ese poder mágico de servir de “ancla” para sus padres en EE.UU. es totalmente falsa; y al gobierno de Obama no podría importarle menos que miles de familias queden separadas, quizás para siempre, debido a sus crueles normas de deportación.

Ahora, aquí vienen las noticias realmente malas. Una vez que el Servicio de Control de Aduanas e Inmigración (ICE, siglas en inglés) pesca a mamá o papá, ¿dónde piensan que acaban muchos de estos niños?

Según ARC, en la primera mitad de este año, por lo menos 5.100 niños nacidos aquí fueron echados al sistema de hogares de acogida temporales, después de que se detuviera o deportara a sus padres. Imaginen por lo que pasan esos niños. ¿Y qué delito cometieron? Ni siquiera uno.

Esos niños son parte de los efectos secundarios del incesante esfuerzo de Barack Obama para convencer a los electores de que él es suficientemente duro con la inmigración ilegal. Eso es lo que ha impulsado todo esto -las más de 1,2 millones de deportaciones desde que Obama asumió su cargo, la indiferencia hacia circunstancias atenuantes, como el hecho de que alguna de esta gente que se está deportando podría tener hijos nacidos en Estados Unidos, etc.

En todo esto hay mucha política. Pero para las familias que han sido destruidas, en todo eso hay mucho dolor. Y tristeza.

Traten de explicárselo a Cecilia Muñoz. Muñoz, ex vicepresidenta del Consejo Nacional de La Raza, y ahora directora de asuntos intergubernamentales de la Casa Blanca. Aunque uno podría haber pensado que en realidad era directora de ICE, dado que cínicamente están utilizando a la ex activista de los derechos de los inmigrantes para que defienda -tanto en los medios anglo como hispanoparlantes- las políticas migratorias del gobierno. Ya sea por designio o accidente, se ha convertido en la apologista en jefe del gobierno.

Aquí estamos otra vez. Justo cuando muchos republicanos parecen pensar que apoyar al senador Marco Rubio, de la Florida, los hace parecer, de alguna manera, menos racistas hacia los hispanos, así también debe pensar el gobierno de Obama que, que una hija de inmigrantes bolivianos defienda su gestión en inmigración lo hace parecer menos hostil hacia los inmigrantes. Ambos son errores.

Cuando en un reciente episodio de “Frontline”, en PBS, se le preguntó acerca del hecho de que miles de familias hayan sido separadas debido a las normas de este gobierno, Muñoz fríamente expresó la línea del gobierno.

“Al final”, dijo a la corresponsal María Hinojosa de PBS, “cuando se tiene una ley migratoria fallida y se tiene una comunidad de 11 millones de personas que viven y trabajan en Estados Unidos ilegalmente, algunas de estas cosas van a suceder. Incluso si la ley se ejecuta a la perfección, habrá padres separados de sus hijos. Es el resultado de tener un sistema de leyes fallido”.

Que respuesta vergonzosa. El “sistema” migratorio ha fallado durante mucho tiempo. Sin embargo estas cifras se están acumulando bajo la supervisión de Obama y bajo su dirección. Y Muñoz quiere que creamos que el presidente no puede hacer nada al respecto.

¿Están seguros de que ella no trabaja para ICE? Parece llevarlo en las venas.