Sexting: juego peligroso para adolescentes

Esta práctica entre los jóvenes puede resultar perjudicial porque expone su intimidad y también su integridad

México – Ximena y Gabriel eran novios. En una ocasión, ella quiso hacer un regalo especial y por fin se animó a tomarse esa fotografía sexy en bikini, que él tanto había pedido. Luego se la “mensajeó” por el celular. Meses después, la relación dejó de funcionar y ella decidió terminar.

A los pocos días, su foto circulaba por los teléfonos de casi todos en el grupo y hasta en el blog oficial de la secundaria. Sin saberlo, se había involucrado en una actividad de sexting, y lo que parecía un regalo inocente se convirtió en una humillación que la orilló a cambiarse de escuela.

El sexting, anglicismo que viene de sex-sexo y texting-“mensajear”, se define como el intercambio de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos celulares, ya sea en forma de texto o multimedia (imágenes, audio, videos, animaciones). Esta práctica ha crecido y se está volviendo frecuente entre los jóvenes, en especial adolescentes.

“Lo que están haciendo los chicos es usar la tecnología que tienen a su alcance, que permite este intercambio de manera más inmediata, ya no sujeto a la censura”, explica el psicólogo Manuel González Oscoy, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Si bien es cierto que se trata de una exploración de la sexualidad, el especialista señala que puede tener consecuencias que van más allá del control personal. “El acceso a las nuevas tecnologías implica vulnerabilidad y cierta inseguridad. El o la adolescente no lo piensa y se le hace fácil quitarse la camiseta en su cuarto a solas, no le ve nada malo a mostrar el torso o la espalda, pero esto abre la posibilidad a la manipulación de la imagen”, advierte.

El maestro González Oscoy agrega que puede hacerse mal uso de estas imágenes o contenidos, los cuales pueden terminar circulando sin permiso de los involucrados. “Siempre hay riesgos, sea que el sexting se practique con alguien desconocido o no, y esto puede afectar en principio en un nivel cibernético, pero después se convierte en algo real, debido a que la información, en ocasiones, es manipulada y hasta puede llegar a una página de tipo sexual o a algún foro de chismes, lo que genera acoso, falsos rumores, enemistades, desprestigio, entre muchas otras cosas”, enfatiza.

Por este motivo es importante siempre, en cualquier circunstancia, respetarse y ser prudentes, lo que ayudará a ver los posibles efectos de las acciones que se realizan. “Es común que los muchachos se manden cartas de amor, besos, fotos y esas cosas. El novio va guardando estos archivos sin mala voluntad, pero si se enoja o corta con la novia, puede darse mal uso o haber una venganza exhibiendo esto a terceros. Incluso, puede ser hackeado o robado, ni siquiera tiene que ser intencional”, asegura el maestro.

También es fundamental aprender a distinguir entre lo público y lo privado. Hay información que se puede compartir, pero cuando se trata de algo tan personal como la sexualidad, hay que tener prudencia. Lo que empieza como un juego o coqueteo, puede terminar en arrepentimiento al ser expuesto. “Hay que tener autorregulación y establecer límites al usar la tecnología, pero sobre todo comprender que estas prácticas nos vuelven vulnerables”, recomienda el psicólogo.

El respeto a uno mismo es digno de considerarse antes de incursionar en algo como el sexting. El cuerpo es un templo que debe cuidarse, valorarse y protegerse. “El problema no está en comunicarse o en utilizar la tecnología, sino en la forma de hacerlo. La advertencia que se nos hace desde niños sobre no confiar en cualquiera y proteger nuestra privacidad, debe seguir presente en el mundo virtual y estos nuevos medios”, apunta González.

No hay necesidad de exponerse, ni exhibirse para demostrar amor, audacia o experiencia. Nunca hay que dejarse presionar o manipular para caer en conductas no deseadas, pues esto no tiene cabida cuando hay amor y respeto verdaderos.

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