Moreira renuncia a presidencia del PRI

Moreira renuncia a presidencia del PRI
Humberto Moreira Valdés dio a conocer su renuncia a la dirigencia nacional del PRI. En el mismo acto, fue sustituido en forma interina por Cristina Díaz Salazar.
Foto: JORGE GONZÁLEZ / NOTIMEX

MEXICO, D.F. – Humberto Moreira renunció ayer a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras un escándalo político y legal por la adquisición de una deuda pública de alrededor de 2,615 millones de dólares durante su mandato en Coahuila (2005- 2011).

El organismo tendrá un plazo de hasta 60 días para nombrar a la nueva dirigencia que llevará el peso de la contienda electoral para presidente de la República en 2012 con el favorito de las encuestas el ex gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto.

Asumió el cargo de manera temporal Cristina Díaz, quien fuera hasta la renuncia de Moreira la secretaria general del partido y se perfila extraoficialmente como próximo dirigente al senador Pedro Joaquín Coldwell, un empresario de origen libanés de 61 años y ex gobernador del estado de Quintana Roo. .

“Renuncio porque confío en un hombre que es esperanza de México: Enrique Peña Nieto”, dijo Moreira en su discurso de despedida frente a la cúpula del partido reunidos en consejo político. “No quiero hacerle daño a mi partido”.

El mensaje del coahuilense fue explícito: sus actuaciones como mandatario estatal perjudican la nueva imagen que busca proyectar el Revolucionario Institucional de cara a las elecciones, la de un partido sin corrupciones, corporativismos, abusos de poder y cacicazgos que lo llevaron a la derrota en el 2000, tras 72 años en el poder.

Moreira proyecta un compendio de los viejos males priístas. A las acusaciones de uso de documentos falsos para hacerse de la deuda en su entidad, se agrega el abrupto enriquecimiento de funcionarios cercanos a él y el uso de programas sociales para apuntalar la campaña politíca de su hermano Rubén. Incluso Peña Nieto sugirió en la víspera que Moreira debía irse. Sus agudos comentarios fueron interpretados por como una orden: “Aceptamos que hay un desgaste por todos los señalamientos (de la deuda) y esto llevará al dirigente a tomar una decisión”. Analistas consideraron que la partida del coahuilense fue una jugada política certera.