¡Sonia Pierre vive, la lucha sigue!

El pasado domingo justo cuando caminábamos en dirección al cementerio de nuestros ancestros “African Burial Ground” entre las calles Duane y Elk, una llamada entró en mi celular. Era mi pastora, la Rev. Claudia de la Cruz, quien me informaba que Sonia Pierre había muerto. Inmediatamente nos comunicamos a República Dominicana, porque nos resistíamos a creer tal noticia. Su partida física nos fue confirmada.

Una profunda tristeza se instaló en nuestros corazones. Y es que Sonia Pierre o Solain Pierre se había ido. Aquella mujer que había conocido cuando ambas iniciábamos nuestro trabajo en 1984. En la lucha crecimos y nos hermanamos de manera tal, que vimos cómo se entrelazaban los sueños y aspiraciones de dos pueblos predestinados a avanzar en una sola esperanza.

Sonia Pierre dimensionó su figura como mujer negra, para convertirse en una defensora de los derechos humanos de una población que aún sufre una fuerte discriminación en República Dominicana por el color de su piel.

Su voz profética se levantó en varios escenarios del mundo, para reclamar el derecho a un nombre y a una nacionalidad de niños y niñas que nacían en suelo dominicano. Alzó su voz en medio de una sociedad de fuertes desequilibrios para que una población inmigrante y/o de ascendencia haitiana fuera tratada como seres humanos.

Su voz profética fue perseguida y ella cargó en mas de una ocasión la constante amenaza que ponía en riesgo su vida y la de su familia. Pero su sentir cimarrón la guió en todo el camino y su luz se ha expandido. Ahora, con su partida la tristeza se asoma, pero no dejemos que nos limite a entender el orgullo que también nos embarga de saber que fuimos acompañados por una mujer de tal temple. Más bien que la tristeza nos mueva a celebrar la vida de esta ciudadana del mundo. Que la tristeza sea el motor que nos impulse a recuperarla en la cotidianidad de nuestro trabajo. Que no nos impida a gritar a voz en cuello ¡Sonia Pierre vive… La lucha sigue!