Vivir el pesebre en carne propia
Hispanos de la Gran Manzana reviven la tradición del nacimiento viviente
Crédito: Fotos: Zaira Cortes / EDLP
NUEVA YORK – En Perú, lo llaman pesebre. En Ecuador, la posada del niño Dios. Para los guatemaltecos, es la nacida. Los mexicanos lo conocen como pastorela, y los hondureños como la anunciación.
La representación en vivo del nacimiento de Jesús es una costumbre común entre hispanos de América, y una tradición que se repite en las esquinas latinas en Nueva York.
En New Rochelle, Westchester, unos 50 hispanos de diferentes países se preparan por tercer año para llevar el nacimiento viviente a diferentes partes de la ciudad.
El grupo construye a mano un pesebre a mano y confecciona coloridos trajes elaboradas especialmente para esta ocasión.
Los mexicanos Jesús Espinoza y María Guadalupe Hernández, los dos de 26 años, representarán a José y María en su cruzada por Belén.
“Lo hacemos tan real, que tenemos con nosotros a un bebé de carne y hueso. Un pequeñito en el pesebre conmueve a las personas. Es una experiencia de amor y paz”, comentó María Guadalupe.
La peruana Patricia Fernández da vida a Isabel, prima de María según el pasaje bíblico. Su hijo Joshy Torres, de 11 años, también participa en el nacimiento en vivo.
“Estoy convencida de que nuestras tradiciones deben conservarse, aunque vivamos fuera de nuestros países”, apuntó Fernández.
El guatemalteco Manfredo Alvarado, quien interpreta al Arcángel Gabriel, explicó que en su país, se realizan actividades ocho días antes del 25 de diciembre, en representación de los nueve meses de embarazo de María.
La panameña Nineth Justavino, de 26 años, comentó que en su comunidad la posada y el recibimiento de los peregrinos es la tradición en esta fecha.
“Aprendí que México y Panamá tienen costumbres similares. Parte de la recompensa de participar es que puedo conocer otras culturas”, dijo Justavino.
Este año, el grupo ha recreado el nacimiento varias veces y lo seguirá haciendo incluso después del 25 de diciembre.
El ecuatoriano Javier Lozano, de 30 años y quien interpreta a un pastor, subrayó que el propósito es recordar a la comunidad el verdadero sentido de la Navidad.
“No sólo es comprar regalos y hacer fiesta. Lo importante es estar en familia, agradecer por las bendiciones en el año y reflexionar acerca de qué hemos aportado a los demás”.
El grupo de hispano, que se hace llamar Getsemaní (como el jardín en el Monte de los Olivos en el pasaje bíblico), no sólo se congrega en esta fecha para revivir la historia del nacimiento de Jesús, también lleva desayunos a los jornaleros de Westchester y El Bronx.
Durante el invierno, acuden a diversos puntos para llevar café, pan y sándwiches a los trabajadores.
Lea en la página 24 sobre las distintas formas en que familias hispanas celebran en diciembre.

