Cubanos de EEUU felices de poder ir a la isla

MIAMI/AP – Deborah Labrada lucía aturdida mientras hacía cola en el Aeropuerto Internacional de Miami, esperando abordar un avión que la llevaría a Guantánamo, Cuba. Va allí una vez al año, a ver a su abuelo, tías, tíos y primos. La considera su segunda casa, por más que vivió casi todos sus 17 años en el sur de la Florida.

“Lo primero que haré al llegar será llorar, y después abrazar a todos”, comentó ayer, recostada sobre sus maletas llenas de alimentos y medicinas de venta libre, juguetes y otros artículos difíciles de conseguir en la tambaleante economía cubana.

Labrada es una de miles de cubanos exiliados que viajan a la isla esta semana a celebrar el nuevo año. Este tipo de reencuentros se hubieran visto severamente limitado si dos legisladores republicanos de origen cubano del sur de la Florida lograban que se volviesen a fijar las restricciones de la época de George W. Bush hijo, cuando se permitía un viaje cada tres años. La medida, auspiciada por los representantes Mario Díaz Balart y David Rivera, fue incorporada a un proyecto de ley de gastos, pero los republicanos la retiraron como parte de negociaciones de último momento.

El presidente Barack Obama eliminó las restricciones a los viajes de los cubanos exiliados poco después de asumir y anuló también el límite de 1.200 dólares por año a las remesas que envían a sus familiares.

Es difícil conseguir cifras confiables, pero el gobierno cubano dijo este año que esperaba unos 500,000 visitantes de Estados Unidos anuales, la gran mayoría de ellos exiliados.