Una ley esperada por todos

Los gobiernos, al cabo de los años en el poder se van desgastando, se apodera del pueblo la desconfianza, y la popularidad de que gozaban al principio va diezmando progresivamente por descuidar a sus gobernados. Justo en épocas de elecciones sus funcionarios y autoridades se precipitan a agilitar leyes que en nada benefician a la ciudadanía y hasta pueden perjudicar lo que está funcionando bien. Me refiero a la ley que eliminó de la cédula el color indio. En República Dominicana podrán prohibir esto a nivel oficial, pero los dominicanos a las personas de piel entre blanco y el negro las seguirán llamando indio. El término indio es un arraigo cultural que nadie borrará de la mente del dominicano.

Por otra parte, hay un proyecto en el Senado de la república, que de convertirse en ley le exigirá a todo jugador “amateur” de béisbol, tener el primero del bachillerato aprobado para poder firmar un contrato profesional. Esta es una medida desacertada, el béisbol es una de las escasas instituciones que siempre ha funcionado bien en Quisqueya, dicha industria ha dado más de 550 jugadores al mundo de las grandes ligas, somos el segundo país, después de Estados Unidos, en tener más jugadores activos en la actualidad en la gran carpa.

Si esta ley hubiera existido antes, el éxito de la gran mayoría de estos jugadores no hubiera sido posible e incluso tampoco fuera real el orgullo que sentimos los latinos de tener a uno de los mejores lanzadores del mundo en el salón de la fama de Cooperstown: Juan Marichal, que de hecho, se opone beligerantemente a la promulgación de dicha ley.

Es innegable que la educación es el vehículo más idóneo para ir construyendo un país equitativo. Sin embargo, existe una ley que los dominicanos han esperado con anhelada inquietud, y que sin duda cambiaría la calidad de vida de la población, es que el gobierno disponga de los recursos para poner en ejecución la ley del 4% del producto interno bruto a favor de la educación.