Gato por liebre

Nueva York – Jean-Claude Mas, excomerciante de embutidos, fundó en 1991 la compañía francesa Poly Implant Prothse (PIP), que llegó a convertirse en la cuarta exportadora de prótesis mamarias en el mundo. Sin embargo, tras las investigaciones que descubrieron las irregularidades cometidas por esta empresa, en marzo de 2010, PIP se declaró en bancarrota y cerró sus puertas. De inmediato, muchas naciones sacaron del mercado dichos implantes pero ya era muy tarde.

En octubre de 2011 el dueño de PIP reconoció haber fabricado prótesis con silicona de uso industrial con el objetivo de obtener mayores ganancias, dejando al descubierto uno de los mayores fraudes en la historia de la industria médica.

A PIP se le ha acusado de engaño y de utilizar silicona en grado industrial, que normalmente es usada en productos como computadoras, artículos de cocina, colchones, cauchos, pinturas y aislantes eléctricos. Estos materiales carecen del nivel de pureza necesario para su uso en humanos. La mala calidad de estos implantes, según las denuncias, se observa en la alta tasa de ruptura que supera el 10%. La tasa normal es de 4 al 5%.

“No sólo las pacientes han sido víctima del engaño. Los cirujanos plásticos también han sido víctimas, porque el médico confía en todos los certificados de calidad que han dado a los implantes en los diferentes países de origen”, dice el doctor Oscar Fontalvo.

“Los médicos fuimos asaltados en nuestra buena fe y creímos en la veracidad de lo que nos estaban ofreciendo”, agrega Fontalvo.

Por su parte, el doctor Malcolm Roth califico lo hecho por PIP como un acto criminal. “Esta compañía estaba usando silicona que no era de grado médico, que nunca fue aprobada. Ellos estaban haciendo algo ilegal en los lugares donde vendían esos implantes”.

Se informó además que PIP también produjo implantes de testículos, pechos y glúteos para hombres.