Política: Inmigrantes

Guía de Regalos

Nadie sabe a ciencia cierta cuántas personas indocumentadas hay en Estados Unidos. Los estimados del Centro Hispanic Pew hablan de 10 millones 200 mil inmigrantes indocumentados y otro millón de niños en las mismas condiciones

Se trata de un sector de la sociedad caracterizado como un ejército laboral de reserva, ya que están dispuestos y esperando la oportunidad para laborar en cualquier sector del mercado secundario de trabajo: servicios, construcción, agricultura, limpieza, preparación de comidas, etc.

Los trabajos de los inmigrantes son poco visibles, señala Jorge Durand. Su exposición los hace vulnerables y mientras más escondidos están, mejor. Pero si la falta de visibilidad los protege al mismo tiempo los deja expuestos a la sobreexplotación.

En realidad, muchos inmigrantes viven en un mundo totalmente cerrado, donde sólo hablan entre ellos, van a los mismos parques, se reúnen en los mismos lugares, dice Durand.

Ya no se trata de hombres o mujeres solos, sino de familias, de grupos más amplios, con asociaciones, clubes y múltiples actividades comunitarias. Las familias mixtas donde conviven un padre que tiene documentos, con su esposa que es irregular y sus hijos que unos son mexicanos y otros americanos no pueden vivir aparte, no pueden esconderse. Hay que ir a la escuela, vacunar a los niños, salir al parque, ir a fiestas infantiles, etc.

Pero todo tiene un límite. La lucha contra una ley como la HB 4437 del senador Sesembrenner, que criminalizaba a los inmigrantes ilegales y a aquellos que los ayudaban, concitó la respuesta de millones de ciudadanos . Entre el 25 de marzo y el 1º de mayo de 2006, unos 5 millones de trabajadores inmigrantes y sus simpatizantes marcharon en unas 100 ciudades de Estados Unidos.

Fue el mayor movimiento social del país. Conjuntó más asistencia que las protestas contra la guerra de Vietnam en los años 60 o el movimiento por los derechos civiles en los mismos tiempos.

Se trató de un movimiento para superar la ‘invisibilidad’. Ahora todo el mundo sabe que la economía no puede funcionar sin ellos, y saben que ellos son muchos. De los 11 millones de indocumentados, siete millones participan en la fuerza laboral

Cuando la emergencia pasó, el movimiento no contaba con una organización y, por tanto, no pudo sostenerse. Ahora todos han vuelto a dividirse,cuando existe la necesidad de confrontar la nueva ola de redadas policiacas en masa en centros laborales y barrios

Las estadísticas de deportaciones durante la administración de Obama han mostrado un crecimiento sostenido por los últimos tres años. En el período fiscal 2011, la Oficina de Inmigración y Aduanas reportó un récord de casi 397 mil casos

También se ha declarado una guerra de baja intensidad en contra de los inmigrantes. Veintiocho estados de la Unión Americana presentaron iniciativas antinmigrantes similares a la SB1070 de Arizona. En cinco estados ya se promulgó la ley y en otros dos se suspendieron de manera provisional los elementos modulares de las legislaciones.

Aunque los sentimientos de rechazo de inmigrantes, en especial de los que tienen situación irregular, no son un fenómeno nuevo, parecen intensificarse en épocas de desaceleración económica, especialmente en las que se registran elevadas tasas de desempleo en la población nacional

Las leyes estatales contra los inmigrantes indocumentados han causado el éxodo de muchos de ellos. El diario The Washington Post destacó que los agricultores de Alabama se han rebelado contra esa ley que busca alejar a los indocumentados, pero que los ha privado de una mano de obra experimentada, lo que “amenaza con darle un golpe letal a los cultivos en todo el estado”.

El efecto de la crisis económica y el desempleo en Estados Unidos ha sido el empobrecimiento de amplios sectores de la clase media, pero más aún de quienes están en la base de la pirámide. No hay que ser muy perspicaz para imaginar que esta situación afecta aún más a los pobres más pobres: los inmigrantes

Ello se debe a la estratificación legal y racial del mercado de trabajo estadounidense.

El mercado de trabajo está tan rígidamente demarcado por la cuestión racial que el empleo de indocumentados está hasta cierto punto desconectado del resto de la fuerza laboral, aunque se trate, en términos generales, de la misma categoría ocupacional, la misma ciudad o el mismo sector industrial.

De allí que, al seccionarse legalmente el mercado de trabajo, gracias a una especie de Apartheid laboral moderno, la demanda creciente de fuerza de trabajo inmigrante en los sectores de rápida expansión –como la construcción- no se traduce en un alza general de los ingresos de los trabajadores.

Aun así, el impacto estructural de los trabajadores inmigrantes indocumentados es el de una reserva industrial de trabajo que frena el aumento general de los salarios para toda la clase trabajadora, indocumentada o legal.

Por eso la lucha a favor de los trabajadores indocumentados es clave para el desarrollo de una alternativa progresista en Estados Unidos.