México: Elección y frontera

Hay analistas que consideran que Felipe Calderón no consideró el desarrollo potencial de la guerra contra el narco y por lo tanto, no sabe cómo proceder, mientras que las complicaciones aumentan. Aunque la cifra oficial es de 50,000 muertos en cinco años, un periodista calcula, de acuerdo a cifras del INEGI, que el total de homicidios asciende a 90,000. La percepción es que Calderón perdió la guerra y esto tendrá un impacto electoral, cosa que él sabe y tratará de revertir, aunque no por las mejores razones.

Calderón ha insistido en manejar la elección, para su protección personal y para darle continuidad a su partido, ambos elementos parecen ir de la mano. Apoya al exsecretario de Hacienda con el peso de la presidencia como fórmula de continuidad, para su protección se irá del país; para ganar la elección tiene varias opciones:

1) Continuar la guerra para evitar la sensación de derrota, con el supuesto que reducir el poder del narco es un proceso de largo alcance. Cordero le asegura esta opción.

2) Regresar las tropas a los cuarteles y desactivar la crítica internacional a los abusos militares, le afecta el activismo de Human Rights Watch y su campaña para frenar el Plan Mérida, con cuyos fondos se financia un ejército represor y violador de derechos humanos; así como manejar el descontento en las fuerzas armadas que se ven abusivas y derrotadas.

3) Intensificar la cooperación con las autoridades de Estados Unidos, lo que incluye autorizar que sus agentes estén armados en el territorio nacional.

Hay analistas y activistas comunitarios que sostienen que la guerra se debe a la asociación entre los distintos niveles de gobierno con diferentes carteles, incluido el ejército, lo que crea una ecuación difícil de resolver. De ahí el peso de la decisión de Calderón, cuyo impacto electoral y en el equilibrio de poder será indudable.

La violencia fronteriza ha decrecido significativamente en Tijuana y otras ciudades de Baja California; lo que no sucede en la frontera con Texas. Ciudad Juárez y ciudades en Tamaulipas continúan llamando la atención, porque aunque hay reducción en las cifras, la situación continua siendo grave y puede motivar a un gobernador agresivo que aboga por la movilización de tropas.

Obama requiere paz en la frontera para promover la reforma migratoria. Ha cedido a las demandas de los republicanos para proteger la frontera, pero la pacificación demanda algo más que desplegar tropas y tecnología. Conforme se acerque la elección de noviembre podemos esperar más presión sobre el gobierno mexicano para reducir el nivel de conflicto, lo que presionará a Calderón, aunque tendrá el período de transición para manejar, con el presidente electo, la nueva estrategia. Esto abre la posibilidad de que Calderón tenga que hacer algo que le incomoda, lo que abre la posibilidad de desacuerdos profundos en el período de transición.

Escenarios potenciales:

1) Calderón retira al ejército; se genera un nuevo equilibrio entre autoridades locales y los carteles, se reduce la violencia y eventualmente se contiene la situación. Falta ver que dice el ejército que no está muy dispuesto a cargar con la derrota y lo que implica en términos de imagen.

1.1) De manera opuesta, la violencia aumenta al retirar a los militares, lo que genera una nueva serie de presiones en lo interno y externo.

2) Calderón continua la guerra, la violencia continua hasta la llegada del nuevo gobierno, lo que tensa la relación con Estados Unidos.

2.1) PAN gana la elección. Continúan las mismas políticas y la violencia por tiempo indeterminado.

2.2) PRI o PRD ganan la elección: se desarrolla un nuevo arreglo durante el periodo de transición, ambos partidos favorecerían el regreso de los militares a los cuarteles, se reduce la violencia para enero de 2013.

2.2.1) La contra parte de este escenario es un aumento en la violencia.

El lado estadounidense de la frontera ha registrado poca violencia; aunque hay reportes que los narcos viven de ese lado. Ya ha habido secuestros (tan adentro como Austin), bombas y asesinatos, aunque no alcanza una dimensión preocupante para las autoridades de ese país. Siempre hay la posibilidad que la violencia se extienda en ese país, aunque seguramente la guerra continuara en México, lo que potencialmente conlleva el riesgo a llamados a la intervención en México.

A partir de noviembre, depende quién gane las elecciones, las presiones sobre México pueden volverse intolerables y corremos el riesgo de iniciar dos nuevos gobiernos con tensiones inadecuadas para una buena vecindad.