En mayo el voto debe ser fraccionado

La experiencia de elegir diputados en representación de los dominicanos que residimos fuera del país, resulta una novedad que nos trae alguna confusión. En general, estamos acostumbrados a votar en función de los intereses partidarios, no en función de las características de los candidatos. Esa ha sido la práctica y es posible que se mantenga, si no actuamos con responsabilidad.

En nuestro caso, los residentes dominicanos de ultramar, hemos de participar en un proceso electoral en mayo próximo, donde lo mas importante es que sepamos seleccionar los representantes, mas allá de su militancia. En esta oportunidad, los partidos pasarán a un segundo plano y los candidatos deberán reflejar y estar comprometidos primeramente con los intereses de la comunidad.

Este planteamiento se explica en el hecho de que los problemas que aquejan a los dominicanos del exterior, son comunes a todos y no cambian ni mejoran porque militemos en uno u otro partido.

Pero además, vivir fuera del país nos induce a aliarnos a cualquier ser humano que comparta nuestro gentilicio, ya que también comparte nuestras penas, alegrías y nostalgias. Muy poco nos interesa su filiación partidaria.

Y es que la dominicanidad es la argamasa que permite unir a todos los hijos de Duarte, que buscando mejor porvenir, hemos levantado carpa en estas tierras.

Hay que precisar, por otra parte, que en este primer intento de señalar interlocutores ante el Estado dominicano, se impone que inclinemos la balanza en favor de ciudadanos que hayan demostrado vocación de servicio, espíritu de sacrificio y muy especialmente, capacidad de comprensión de los intereses estratégicos de una comunidad de casi dos millones de habitantes y que hasta ahora no ha recibido respaldo alguno de sus gobiernos.

Esto último es muy preocupante, si comparamos nuestro apego al terruño querido, las remesas que enviamos y la presión que recibimos como extranjeros y que nos empuja a la transculturización.

Se trata de no dejar que la dominicanidad naufrague en los mares de la partidocracia. Hay que jugar nuestras mejores cartas en Mayo próximo.

Necesariamente, hay que separar la paja del trigo.