Los errores de Santorum en Puerto Rico

Las primarias republicanas del 2012 han sido una de las más sucias en muchos años. Pero el craso error cometido por el ex senador Rick Santorum en las primarias de Puerto Rico fue culpa suya; de más nadie.

Santorum tiene todo el derecho a decir que el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney le está ganando a puro “billetazo”. En Illinois, donde Romney le ganó a Santorum por más de 12 puntos, la pelea fue de león suelto a mono amarrado. Romney ha gastado cinco o seis veces más en las primarias que Santorum.

Eso, sin embargo, no fue la causa principal de la debacle sufrida por Santorum en la Isla del Encanto. Allí en la preciosa isla caribeña Santorum perdió por ignorante y por arrogante.

Los números hablan. En Puerto Rico de una población de 3.7 millones, los republicanos cuentan con sólo 100 mil votantes inscritos.

Santorum hizo campaña por varios días en Puerto Rico cuando podría haber estado haciéndolo en Illinois, donde hace 10 días las encuestas decían que estaba muy cerca de Romney. En vez decidió ir a Puerto Rico donde lo único que hizo fue solearse y (como se dice vulgarmente) meter la pata. Un diario local le preguntó algo sobre si era indispensable hablar inglés para que los puertorriqueños pudieran optar por la estadidad. Santorum podía no haber respondido, evadido la pregunta o responderla de una forma más política. No lo hizo. Dijo en forma tajante que los puertorriqueños tenían que adoptar el inglés como idioma oficial en la isla antes de poder convertirse en estado.

Antes de las primarias, Santorum dijo que iba a la isla porque tenía muchos amigos allí; tenía el apoyo de los evangélicos y porque quería ir en una mano a mano con Romney. El tiro le salió por la culata. Santorum sacó menos del 10% de los votos en Puerto Rico; Romney más del 80% y todos los delegados.

Entender el “status” de Puerto Rico no es fácil. Los residentes de la isla son ciudadanos norteamericanos de nacimiento. Si se mudan a Estados Unidos pueden votar en todas las elecciones. En la isla, sin embargo, no pueden votar en elecciones presidenciales; no tienen legisladores con voto (tienen un comisionado residente en la Cámara de Representantes que tiene voz pero no voto) y no pagan impuesto federales, aunque pagan igual o más al gobierno insular. Además contribuyen y reciben beneficios de Medicare, de Medicaid y de Cupones de Alimentos.

Los que manejan la campaña de Santorum dicen que lo ocurrido en Puerto Rico no tiene importancia en las elecciones en EE.UU. Están equivocados. Ya le costó caro en Illinois.

Además olvidan a los puertorriqueños en Nueva York, en Nueva Inglaterra, en Chicago. E ignoran el daño que esto les puede hacer a los republicanos en la Florida, donde las elecciones se deciden en el corredor de la carretera interestatal I-4 que va de Tampa a Orlando y llega a Daytona Beach. En esa zona hay cientos de miles de votantes puertorriqueños y los mismos cada día tienen más importancia en quien gana el estado de la Florida.

Un último comentario. Uno no puede ser candidato a la presidencia y tener tan poca información de los votantes a quien uno quiere atraer. Santorum se equivocó; y lo hizo en grande.