La peligrosa negación de Chávez

La negación de Hugo Chávez sobre la situación de violencia en Venezuela es exasperante, peligrosa e insensible.

El mandatario venezolano reaccionó el martes a una advertencia de seguridad emitida por el Departamento de Estado de EEUU a las personas de este país que quieran viajar a Venezuela. La alerta ocurre tras un aumento en los índices de violencia en el país bolivariano, y una reciente ola de crímenes que involucran figuras públicas, entre ellas el asesinato de la hija del embajador de Chile.

Chávez criticó la advertencia en una aparición televisiva desde La Habana, Cuba, donde se practica radioterapia, insinuando que Estados Unidos es más inseguro que Venezuela. Por supuesto, su cálculo careció de las cifras para sostenerlo. La vaguedad del argumento de Chávez no sorprende en tanto por años su gobierno ha desestimado las denuncias de violencia como un invento de la oposición.

La declaración de Chávez es una absoluta barbaridad, y un intento desesperado por eliminar cualquier crítica a su Administración, sin importar que vidas de inocentes paguen por ello.

En 2011, Venezuela registró más de 19,000 víctimas de crímenes violentos, un promedio de 53 al día en un país de 29 millones de personas. Con una policía ineficiente y corrupta, y un sistema de justicia colapsado, el crimen y la impunidad rigen la vida de muchos venezolanos. En Caracas, la capital de Venezuela, tan sólo el mes de febrero dejó 381 muertes por crímenes violentos, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVF), una ONG.

Tales cifras no tienen comparación con la violencia en los Estados Unidos, un país de 300 millones de personas que registra seis homicidios por cada 100,000 habitantes. En contraste, Venezuela supera los 65 por la misma cantidad, según el OVF.

Nadie se contenta cuando uno de nuestros países es marcado con la etiqueta de violento por los Estados Unidos. Pero negar una realidad que la mayoría de los venezolanos conoce, es peligroso para los residentes de ese país y sus visitantes, y una gran falta de respeto para las cientos de familias que son afectadas por una violencia que, a todas luces, hace tiempo se le escapó de las manos al gobierno de Hugo Chávez.