Crisis financiera y elecciones presidenciales

Desde 2007, cuando inició la actual crisis financiera mundial, la curiosidad por saber cómo se produjo un fenómeno de tal envergadura, sin que los gobiernos del primer mundo tomaran la más pequeña medida de precaución, me llevó a buscar toda orientación que me permitiera entender la profundidad de la presente crisis y lo que nos falta por padecer.

Tras la búsqueda, me tropecé con el texto “Quienes son los mercados y cómo nos gobiernan: Once respuestas para entender la crisis”. El mismo es producto del arduo trabajo de investigación académica de un grupo coordinado por la economista española Bibiana Medialdea García.

Las preguntas que trae el libro y las que genera su lectura, me hizo concluir que los razonamientos hechos en los medios de comunicación por quienes controlan el poder (sobre todo el poder no electo y además son parte de los aparatos ideológicos del estado) nos ocultan parcial e intencionalmente quienes son los beneficiarios directos de los grandes dividendos generados antes de la crisis; pero además, el libro permite visualizar la manera en que medios y gobiernos cubren y protegen a los culpables del actual desastre financiero y tal como señalan los miembros The Occupy Wall Street “Privatizaron las ganancias y socializaron las pérdidas”.

En ese tenor, el libro señala que “la gente identifica sin mayores problemas qué grupos sociales se beneficiaron del mal llamado auge económico anterior (impulsado por la burbuja inmobiliaria y la expansión financiera) y, sin embargo, sobre qué grupos recae ahora la factura de la crisis: las personas que viven de su trabajo y dependen de los servicios y las pensiones públicas para llevar una vida -presente y futura- digna”.

Otra importante reflexión es “Nunca los medios de comunicación y los políticos profesionales nos han hablado tanto de economía. Supuestamente nos informan de lo que ocurre, pero por más que leemos y escuchamos no nos dan la clave que contestarían las preguntas fundamentales: ¿Como hemos llegado a esto? ¿De qué manera podemos salir de esta situación minimizando el coste social del desastre? ¿Que se puede hacer para que una crisis de esta gravedad no vuelva a producirse?

Estas preguntas me parecen oportunas de cara a los debates del partido republicano que vemos casi a diario y nos obliga a reflexionar sobre el peligroso giro de la política estadounidense hacia la extrema derecha, con el Tea Party ganando espacios y los sectores moderados y de centro a su vez, perdiendo espacio en el Partido Demócrata.

Por salud es oportuno acotar, que sin duda ambos partidos han permitido que el sector financiero se siga saliendo con las suyas y que los trabajadores y sectores medios, paguemos con lágrimas de sangre, la ambición fuera de control de los “genios” que nos impusieron una agenda financiera cargada de mentiras intencionales.

La discusión sobre la crisis financiera debe continuar porque las causas que generaron este espanto, aun están vigentes y el sector financiero controla un enorme poder político, que a su vez, dificulta ampliar las regulaciones federales y estatales de forma efectiva.