El debate sobre la gasolina

La Administración Obama ha propuesto eliminar el subsidio gubernamental de 4,000 millones de dólares que recibe anualmente la industria petrolera y está considerando abrir las reservas nacionales en respuesta al aumento de la gasolina.

Estas dos medidas no harán mella en el precio promedio que llega a 4.36 dólares por galón en California. En realidad el Presidente de Estados Unidos tiene poca influencia para determinar el precio internacional del barril. El proceso de industrialización en China e India, por ejemplo, son dos factores que aumentan la demanda y que Washington no puede hacer nada al respecto. Tampoco se puede hacer mucho con la especuladores del mercado que elevan el precio, ni con las acciones que toman gobiernos como Irán que repercute en el abastecimiento del combustible.

De todos modos, este es un año electoral. Los votantes están ansiosos por el precio de la gasolina y la oposición culpa al mandatario de esta situación, como ocurre en esta ocasiones.

La repuesta de la Casa Blanca es promover fuentes de energía alternativa sin descartar “todo lo demás” para no parecer insensible a la preocupación popular. Allí se inserta la propuesta de reducir el equivalente de una asistencia pública a una industria de las más rentables del mundo con ganancias de decenas de miles de millones anuales. Esta es una idea razonable, por lo menos para reducir el déficit fiscal federal.

Esta no es una solución a largo plazo, pero es indudablemente mejor que las propuestas republicanas en la manera de lidiar con la industria petrolera. Por un lado, el nuevo presupuesto presentado por la mayoría en la Cámara de Representantes pide eliminar los fondos para la única comisión reguladora del combustible que evita la especulación. Por el otro, se opuso y votó en el Senado contra la eliminación del subsidio argumentando que eso elevara el precio de la gasolina.

Creemos que el subsidio federal a una industria debe promover un beneficio general y no ser un instrumento de chantaje a los consumidores y contribuyentes.

Ni demócratas ni republicanos podrán reducir a corto o mediano plazo el precio en la gasolina. Sin embargo, hay una gran diferencia en como enfrentan la preocupación del votante.

Impremedia/La Opinión