Trayvon Martin y la justicia imposible

El caso de Trayvon Martin es una tragedia. Murió un adolescente inocente y sigue libre el hombre que apretó el gatillo. Para la familia de Trayvon, no hay como recuperar.

Y además de la tragedia personal hay el sufrimiento comunal. Si Trayvon no hubiera sido un adolescente afroamericano, y si el estado de Florida no tuviera una ley que protege a los que disparan a otros cuando perciben una amenaza, es posible que Trayvon estuviera vivo.

Vivimos con la noción que de una tragedia hay la posibilidad de redención. Los individuos encuentran una fuerza que no poseían antes. La comunidad colectivamente reconoce su culpabilidad y se dedica a mejorarse. El saneamiento personal y colectivo no puede resucitar a las victimas, pero el catarsis de alguna forma honra a un evento horroroso que de otra forma no tendría sentido.

Lo mas deprimente del caso de Trayvon Martin es que no hay una vía clara hacia ese catarsis. Su familia ha sufrido una profunda perdida, y la comunidad esta sufriendo un gran malestar. Pero no veo como se puede convertir a este dolor en una fuerza positiva.

Es porque la reconciliación en este caso requiere que dos preguntas reciban respuestas adecuadas. Pero nunca recibirán esas respuestas.

La primera es ¿es necesario que la sociedad comparte la culpa, o es que este fue un acto horroroso cometido por un sicópata? Los que buscan justicia de la comunidad quieren condenar al acusado como representante de un grupo mas grande, mientras que otros insistirán que fue un acto aislado. No hay como reconciliar esas dos posiciones.

La segunda pregunta es ¿que tiene que ver el color de la piel de Trayvon Martin? Es fácil de mirar a los eventos tras los lentes del racismo – así lo veo yo – pero es imposible de saber si el racismo jugó un papel.

Quiero que las cosas sean claras, pero temo que eso es trágicamente imposible en este caso.