Los derechos estatales y humanos

La Corte Suprema acaba de oír argumentos sobre la reforma del sistema de seguro médico – el famoso “Obamacare” – y la ley antiinmigrante en Arizona.

Los adversarios de Obamacare argumentan que la obligación de que cada americano pague por alguna forma de cobertura médica viola nuestro derecho de decidir que queremos comprar. Si no queremos cobertura médica, el gobierno federal no nos puede obligar a comprarlo.

Suena sensible este argumento. El gobierno tampoco nos puede forzar a comprar y consumir vitaminas, aunque seguramente mejora nuestro salud. Pero el gobierno sí nos obliga a pagar impuestos, conseguir una licencia si queremos manejar y a contribuir al sistema de seguridad social si tenemos empleo. Así que, aunque suena sensible, el argumento obvio no es más efectivo para los que quieren derrotar a Obamacare.

Es por eso que los que se oponen a Obamacare usan otro argumento mas complicado: quizás un estado pueda forzar que sus ciudadanos compren cobertura médica, pero de acuerdo a la constitución el gobierno federal no tiene ese mismo derecho. Es decir, están explotando el poder constitucional que tienen los estados frente al gobierno.

Es el mismo caso con la ley infame in Arizona. Sus defensores quieren convencerles a los miembros de la Corte Suprema que el estado sí tiene los derecho de actuar en contra de los indocumentados, sobre todo cuando los oficiales de ese estado opinan que el gobierno federal no lo esta haciendo de forma satisfactoria.

Es probable que en ambos casos tendrán éxito los que defienden el poder de los estados frente al poder federal.

Es un recuerdo de la forma astuta en que es posible defender posiciones que de otra forma serían difíciles de defender. Acuérdense que las leyes que mantuvieron la segregación hasta los años sesenta se justificaban con los mismos argumentos. Por eso es que la lucha constitucional para leyes más progresistas será larga y dura en este país.