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Un salario justo para los neoyorquinos

El alcalde Michael Bloomberg debe respetar la ley del llamado salario justo que el Concejo Municipal aprobó el lunes con una votación 45-5.

La nueva ley –una tímida versión de la propuesta original– exige a empleadores que reciben al menos $1 millón en subsidios públicos que le paguen a sus empleados $10 la hora y provean beneficios de salud, ó $11.50 la hora, sin beneficios.

Los méritos de esta ley –patrocinada por dos concejales de El Bronx, uno de los condados más afectados por la recesión económica y con altos niveles de pobreza– deberían ser sobreentendidos: Los $7.50 la hora (ó $15,000 al año) que establece el estado de Nueva York como salario mínimo, está sencillamente divorciado del costo de la vida de esta ciudad, una de las más caras, sino la más cara del país. El precario ingreso condena a muchas familias –sobre todo a mujeres que tienden a ganar menos que los hombres– a vivir en la pobreza, y a la Ciudad a sufrir las consecuencias sociales y fiscales de esa miseria.

Pero el alcalde Bloomberg –cuya firma es necesaria para aprobar la legislación– ha prometido que usará todo su poder para detener la promulgación de la ley, citando preocupaciones sobre el impacto económico que esta medida tendrá en la ciudad.

La Ciudad de Nueva York ha probado ser grandemente resistente: Se recuperó completamente de la bancarrota fiscal de los 70s, bandeó el coletazo de la debacle de ‘dotcoms’ en los 90s, refloreció tras los ataques del 11 de Septiembre, y ahora se restablece de la reciente crisis inmobiliaria. ¿De verdad este salario –que sólo afectará a cientos de trabajadores en el corto plazo– pone en riesgo a la economía local? ¿O esto es una posición sencillamente ideológica?

El alcalde Bloomberg debe reconocer que esta ley está en concordancia con su propia agenda de construir una ciudad de oportunidades económicas, una que entienda las necesidades de sus residentes más pobres.

La lucha por mejorar el ingreso y crear una fuerza laboral capaz de romper ciclos de pobreza no termina con este esfuerzo. La legislatura estatal y el gobernador Andrew Cuomo deben alinearse a favor de una propuesta de ley que aumentaría el salario mínimo estatal a $8.50 la hora en 2013. Eso ciertamente no acabará con la pobreza, pero sí ayudará a muchos residentes de la mejor ciudad del mundo a tener una vida un poco más decente.

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