El dilema de enviar al niño a la escuela cuando está enfermo
Crédito: archivo / la opinion
Perder un día de trabajo porque su hijo está enfermo es difícil. Y cuando su hijo sufre de asma puede perder muchos días de trabajo. Usted acaba de pasar la noche en la sala de emergencia deseando que su hijo respire con cada respiro que usted toma. Los médicos lo pusieron en un nebulizador que no ayudó y le tuvieron que inyectarle esteroides para despejarle los pulmones.
Finalmente, a las tres de la mañana, por fin usted está en camino a la casa pensando cómo va a poder levantarse en unas pocas horas para llevarlo a la escuela e ir a trabajar.
Quizás la escuela de su hijo tiene una enfermera que pueda atenderlo si le repite el ataque de asma.
La enfermera de la escuela debe tener una ‘pompa’ y un espaciador reservado solamente para el uso de su hijo. Ella también debe de tener todos los registros de salud de su hijo para saber si existen alergias o medicamentos que son contrarios a los fármacos del asma.
Y por último, la enfermera debe tener el formulario “504” que le da su permiso, bajo las órdenes del médico, para administrar medicamentos. Con todo esto en pie, puede dejar a su hijo en la escuela confiado en que la enfermera cuidará bien de su hijo.
Pero hay padres que envían a sus hijos a la escuela sabiendo que están muy enfermos. Los niños llegan vomitando, con fiebre, temblando de escalofríos, letárgicos, y débiles. Yo entiendo que faltar al trabajo, a veces, puede poner en riesgo el empleo de los padres, pero mi corazón se parte cuando veo al niño que está recogido en una silla de madera, agitado con escalofríos y débil. Este niño debería estar metido en su cama, atendido por su mamá, papá, o abuela o tía, no la enfermera de la escuela que tiene que atender a más de 400 estudiantes.
Y ¿qué pasa con el niño que llega enfermo y pasa el día entero desplomado en su asiento porque nadie vino a recogerlo, aunque la escuela llamó a cada número de contacto que consta en el archivo? Hay algo fuera de lugar cuando se espera que la escuela amamante a los niños enfermos, compruebe la audición, visión e inmunizaciones y también les enseñe.
Un niño enfermo no va a aprender nada académico ese día, lo que si aprenderá es quien cuida de él y quién no. Él aprenderá sí importa o no. En mi escuela bañamos estos niños con amor, pero nunca será lo mismo como la atención de sus padres.
Ambas situaciones son difíciles. El niño está adolorido tanto físicamente como emocionalmente y el padre que necesita el trabajo para llevar el pan a su hogar. Ninguna de estas alternativas son fácil de escoger. Pero los padres pueden mantener una cosa en mente: Ellos están en el proceso de formar un ser humano que contribuirá a la sociedad. Ese trabajo es críticamente importante – con esta perspectiva-quizás la elección se le haga más fácil.
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