Apostando a ganar fama y fortuna

Viviendo su cuarto de hora, Dania Londoño, la prostituta del escándalo del servicio secreto estadounidense en Cartagena, está utilizando la tribuna mediática para saltar a la fama.

Su infortunado protagonismo le ha hecho ganar la lotería de la popularidad con la que sueñan algunas personas para salir de la pobreza, pero a un costo moral y social alto, que lesiona su familia y el honor y prestigio de las mujeres en general.

Tampoco ha medido esta señora que su caso perjudica la imagen de Cartagena, mostrando a la ciudad como si fuera un prostíbulo internacional. Igualmente ha extendido el falso perfil de que todas las colombianas son ambiciosas y buscadoras de riqueza.

Por un lado, Cartagena es una ciudad turística estupenda, con atractivos culturales, donde reciben al visitante con brazos abiertos (No precisamente mujerzuelas). Por otro, la mayor parte de las colombianas son decentes, esposas respetables, hijas, hermanas y madres admirables, con buena educación moral y familiar, que se avergüenzan de las tales Danias.

No fue ninguna pilatuna, como ella lo hace ver. Es indigno que justifique prostituirse para “darle de comer a su hijo”, siendo una triste apología a la inmoralidad y a la desvergüenza. Absurdamente también ha dicho que “le gusta vivir bien”. Para atenuar su descaro aclara que es “dama de compañía” o “prepago”, como si fueran honorables esos términos acuñados por telenovelas que hacen nociva propaganda a Colombia.

En todas partes hay prostitutas, pero muy pocas de ellas quieren ser famosas como Dania. Se supone que la privacidad es el éxito del negocio. A quienes les gusta contratarlas supongo que no quisieran que las reconocieran por las portadas de diarios y revistas. A pesar de eso, ella fantasea con ilustrar la de Playboy o con protagonizar un reality show.

Si realmente trabajara en un complot con un jeque árabe, actuó con ineptitud y torpeza. Dijo que los agentes de Obama fueron “unos bobos”, pero fue ella por emplear menores de edad para ejecutar un supuesto plan de dormirlos con el fin de robarles las tarjetas de memoria de los celulares y sacarles los documentos.

También, después de la tormenta política desatada, sería muy evidente que, si hubiera una conspiración, su jefe o mentor se la llevara a Dubai para darle instrucciones sobre una siguiente misión. Suena risible, después de escuchar su manera elemental y ordinaria de hablar, que hiciera parte de una organización terrorista mundial.

Sin lugar a dudas, lo que le está pasando a Dania, según ella una de las rameras mejor pagadas del país, es que se convirtió en una mujer con suerte. Ahora sí vale más de 800 dólares el rato, aunque sospecho que alguien, aprovechando el caos, le está pagando más para ridiculizar al gobierno estadounidense.

Dania se asemeja a una mitómana dispuesta a todo con tal de conseguir fama y fortuna.De lo que no tengo dudas es que los agentes del servicio secreto involucrados tienen mal gusto, son malos padres y esposos, además de pésimos guardaespaldas.

Lo primero que les enseñan en la academia militar es no caer en la tentación de seducciones femeninas y menos si son mujeres de la vida alegre.