Igualdad para latinas y latinos en el matrimonio

Una famosa y respetada líder afroamericana, en campaña en contra de la esclavitud, se dirigió a un grupo de mujeres de raza blanca que estaban luchando para la igualdad de la mujer. Su discurso fue titulado: “¿Acaso no soy mujer?”. Esta luchadora por la libertad pretendía preguntarles a las mujeres blancas por qué no incluían a las mujeres de color en su lucha.

Estaba enojada. También lidiaba con la injusticia más fundamental en la historia de Estados Unidos. La negativa del gobierno de legalizar a millones de latinos debe reconocerse por lo que en realidad es: Ese mismo racismo. Y también la negativa de parte del presidente Obama de implementar su propia política de “discreción procesal” para poner un alto a la separación de las familias debe reconocerse por lo que es: Cobardía en la lucha en contra del racismo. Por eso es que preguntamos ahora: ¿Cuándo vamos a lograr igualdad para los matrimonios latinos?

Existen más de cuatro millones de ciudadanos estadounidenses que tienen por lo menos al padre o a la madre sin papeles. En un caso, uno de ellos es ciudadano norteamericano, y el otro/otra, indocumentada. Para repetir lo que el presidente Obama dijo recientemente acerca de los matrimonios de los homosexuales: “¿Acaso no amamos a nuestros hijos como la gente blanca ama a sus hijos?

Las bodas de matrimonio de los inmigrantes indocumentados se celebran en iglesias católicas, protestantes y evangélicas. El único sitio donde no se reconocen es en las leyes civiles de los Estados Unidos.

Ayer, en la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, cientos de pastores y sacerdotes se unieron con más de mil personas delante de la corte de inmigración donde Benito Sánchez buscaba un fallo para permitir que quedara con su esposa y sus dos hijos, ciudadanos de este país. Gabino fue perfilado por su raza por policías en Carolina del Sur, detenido por conducir sin licencia, y entregado a las autoridades migratorias (I.C.E.) para ser deportado. Su gran delito fue manejar sin licencia a su trabajo y de regreso. Estos dirigentes cívicos y religiosos se juntaron en Charlotte porque respetan el derecho de Gabino de tener esposa y familia.

Cuando yo me encontraba en el santuario con mi hijo Saulito, una agrupación de cinco mujeres de raza blanca, autodenominado “Madres en Contra de los Ilegales” organizaron una manifestación en frente de mi iglesia. Yo apreciaba su honestidad. Dijeron que querían que yo fuera deportada para que Saulito fuera conmigo a México. Dijeron que estaban luchando para que “los Saulitos” no se apoderaran de lo que pertenecía a sus propios hijos de raza blanca.

En agosto, la convención del Partido Demócrata se llevará a cabo en esta misma ciudad de Charlotte, Carolina del Norte. Vamos a llevarle este mensaje al presidente Obama en su convención: ¡Insistimos en igualdad para los matrimonios “de color café”!