Más micrófonos, menos que decir

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Más micrófonos, menos que decir
Dolores Prida.
Foto: Archivo

“La llave del éxito consiste en mantener siempre viva la curiosidad.” Eso dijo ayer la jueza del Tribunal Supremo Sonia Sotomayor en su discurso ante los graduandos de la Universidad de Nueva York en el Yankee Stadium.

Yo digo Amén y Ojalá. Quizás esa generación que está graduándose en estos días logre mantener, o desarrollar, la curiosidad hacia el mundo que les rodea y echar hacia delante bien informados. Sobre todo los jóvenes latinos que tienen el futuro de nuestra comunidad enrollado en el diploma que han puesto en sus manos.

Estar bien informados es la única manera de avanzar hacia el éxito y lograr cambios y mejoras en nuestra sociedad. Pero en pleno viaje por la súper-carretera informática, encontramos más micrófonos abiertos pero menos que decir.

Los latinos llevamos décadas quejándonos de que no tenemos acceso a los medios masivos de comunicación donde expresar nuestro punto de vista sobre temas que conciernen no sólo a nuestra comunidad, pero al país en general.

De pronto, ¡wepa! frenesí y cha cha cha, la mayoría de las cadenas de televisión y publicaciones electrónicas de más importancia han decidido cedernos espacio para descargar.

Así vemos la proliferación de blogs y revistas electrónicas como Fox News Latino, CNN Latino, CNN en Español, NBC Latino, ABC Latino, Huffignton Post Voces, etc, etc. Y hace menos de dos semanas, el impactante anuncio de que la cadena ABC y Univisión lanzarán un canal de 24 horas de noticias en inglés dirigido a los latinos.

Todo suena cheverísimo si ignoramos la etiqueta que viene con este cuerno de la abundancia: “Juntos pero no revueltos”.

Lo que está pasando es que nos invitan a comer, pero no a sentarnos en la mesa con los mayores. Al igual que cuando viene toda la familia a comer a casa, a los niños se les pone una mesa más pequeña en un rincón del comedor con platos de cartón y cubiertos de plástico.

Esta segregación mediática implica que a no ser que los no-latinos se salgan de sus caminos y entren voluntariamente a uno de estos sitios en la web, nuestras opiniones y observaciones, por válidas que sean, se quedarán entre nosotros. En otras palabras, nos ponen a evangelizar en un convento.

Estas limitaciones se agravan cuando los encargados de diseminar o promover las ofertas de esos conventos mediáticos a través de medios sociales, como por ejemplo Twitter, seleccionan los artículos y columnas más insignificantes. En esto quedan incluidos nuestros propios medios latinos como Latina Magazine, Voxxi, Mamiverse, Telemundo, Univisión y muchos más.

Algunos ejemplos de enlaces que aparecieron en mi cuenta Twitter en un corto periodo de tiempo ayer: “¿Pueden las latinas usar zapatos sin tacón?”. “¿Quién quiere ver a Justin Bieber en chones?”. “¡Vicente está engañando a Carly mientras que ella sospecha sobre su esposo!”. “Lleva tu pelo rizado”. Y un sinfín de recetas de cocina y consejos para ser mejores madres.

Si vamos a ayudar a la nueva generación a mantener siempre viva esa curiosidad que la jueza nos dice es la clave del éxito, los medios que dicen dirigirse a los latinos, tienen la responsabilidad de usar los micrófonos para decir algo más que bla bla bla.

Mientras, yo sigo esperando ver más latinos sentados en la mesa de los mayores en los más importantes programas de discusión política de los domingos.