Hay que apostar al futuro

Ya se veía venir este acontecimiento. Se puede protestar todo lo que se quiera y añorar el pasado, pero los cambios demográficos son irreversibles. Está es una buena noticia si toman las acciones necesarias para que tengan éxito los reemplazos generacionales.

A partir de hora, según el Censo, en Estados Unidos hay más niños menores de un año de edad integrantes de las minorías raciales y étnicas (50.4%) que bebés de raza blanca (49.5%). La información confirma la tendencia de un envejecimiento de la población mayormente anglo, con una media de 42 años de edad en comparación, por ejemplo, con la comunidad latina, que tiene una edad media de 27 años, o sea en plena etapa reproductiva de la vida.

La buena noticia es que hay una fuerza laboral en potencia para hacerse cargo paulatinamente a medida que se van jubilando los trabajadores. En Europa, la inmigración es la que está cubriendo este vacío, mientras que en nuestro país son los hijos de los inmigrantes y nativos los que cumplirán esa función.

El problema son los antecedentes actuales para educar y preparar a los estudiantes de minoría. La educación universitaria es el instrumento más importante para tener éxito y satisfacción en la vida laboral, para obtener ingresos altos, mover la economía con su poder adquisitivo y pagar los impuestos que abonará la jubilación de los retirados.

Para un sector de la población le es difícil comprender el cambio. Ellos quieren ver a Estados Unidos como una sociedad congelada en el tiempo sin darse cuenta que desde sus inicios hasta hoy es una sociedad cambiante y dinámica, de origen europeo, con nativos americanos, con esclavitud, corrientes migratorias y grandes transformaciones económicas. La cifra de nacimiento es una señal que debe ser comprendida para poder actuar.

Por ejemplo, en vez de perder el tiempo pensando en propuestas para despojar de la ciudadanía a los hijos de indocumentados habría que dedicarle la atención a cómo educarlos y así evitar la alta tasa de deserción escolar que perjudica a afroamericanos y latinos. A estos jóvenes hijos e hijas de inmigrantes que contribuyeron en las bonanzas económicas pasadas hay que prepararlos para incorporarlos a la fuerza laboral.

Además, existe la corriente de recortar la inversión en educación para hacer frente al déficit gubernamental.

Todavía faltan muchos años para que las minorías sean la mayoría de la población en Estados Unidos, pero esa fecha ya esta en el horizonte. Cerrar los ojos e ignorarlo es irresponsable, querer expulsar a estos niños y negarles oportunidades como se hace ahora con los soñadores del DREAM Act es un suicidio a largo plazo.