Maradona: un riesgo calculado
Diego Maradona (3-i), director técnico del club Al-Wasl, recibe a su yerno Sergio Agüero (2-d) y su nieto Benjamín (d) después de un partido de su equipo por la Liga de Campeones de la Cooperación del Golfo en Dubai (Emiratos Árabes Unidos). Crédito: EFE / Ali Haider
DUBAI, Emmiratos Arabes Unidos/AP – La contratación del imprevisible Diego Maradona para que dirija en Dubai fue un riesgo calculado que corrió el club Al Wasl.
En un país donde una persona puede ser arrestada por beber alcohol en público o hacer gestos groseros, alguien como Maradona, con su historial de consumo de drogas y alcohol y su tendencia a generar controversias y escándalos, fue una elección curiosa.
“Tiene su historia y se sabe que es irritable. El riesgo era que el impacto de su contratación se diluiría con el tiempo y que estallase por cualquier cosa. Se hubiera ido y el fútbol de los Emiratos hubiera estado nuevamente en el candelero por cosas negativas”, dijo Carlo Nohra, quien dirigió la liga antes de hacerse cargo del club Al Ain.
Sin embargo, cumplido el primero de los dos años de contrato de Maradona, la apuesta parece haber sido un éxito para Al Wasl.
El artífice de la conquista de la Copa Mundial de 1986 por parte de Argentina, considerado uno de los mejores jugadores de la historia, sigue en el club y no ha protagonizado escándalos mayores.
Maradona sí puso a prueba la paciencia del club, criticando a sus propietarios, discutiendo con un técnico rival y en un incidente en el que pateó a un aficionado de Al Wasl. Pero al mismo tiempo atrae multitudes en todo el Golfo y puso a Al Wasl en el mapa internacional.
“A veces la gente viene a verlo a él, no a Al Wasl. En todo el mundo nos prestan atención porque él genera interés”, expresó Cosmin Olariou, técnico del campeón Al Ain y quien no se lleva bien con el argentino.
Maradona no parecía ningún salvador cuando vino a los Emiratos para negociar con Al Wasl.
Como entrenador no había mostrado las mismas aptitudes que como jugador y fue despedido de la selección argentina tras una humillante derrota 4-0 ante Alemania en los cuartos de final de la Copa Mundial del 2010.
Al poco tiempo Maradona ya estaba haciendo de las suyas, criticando a los dirigentes y haciendo grandes predicciones.
“Hoy siento el mismo desafío que sentí dirigiendo a la selección”, expresó con una sonrisa socarrona. “Si trabajamos fuerte con un equipo bueno, podemos hacer historia”, añadió.
Con sus aros de diamantes en ambas orejas, sus camisetas negras y amarillas de Al Wasl y sus pantalonetas holgadas, es imposible que Maradona pase inadvertido al costado de la cancha durante los partidos.
Los hinchas apelan a las cosas más extravagantes para mostrar su cariño por el argentino: uno le regaló un Ferrari y otro le pagó un viaje en un jet privado para que asistiese a un partido del Manchester City, donde juega el yerno de Maradona, Sergio Agüero.
Su celebridad es tal que pocos le cayeron encima cuando su equipo terminó octavo en una liga de 12 clubes.
“No soy mago”, expresó Maradona tras una reciente derrota, dando a entender nuevamente que no tiene jugadores de calidad.
Fuera del terreno de juego, Maradona ha pasado mayormente inadvertido y permanece buena parte de su tiempo encerrado en su mansión.
Da la impresión de que lo único que le importa es el fútbol y desecha oportunidades de ganar buen dinero con presentaciones publicitarias.
Parece más apegado que nunca a su familia, sobre todo desde la muerte de su madre en noviembre. Regresó del funeral destruído y se puso a llorar tras una victoria. Habla constantemente de sus nietos y tiene un tatuaje de uno de ellos, Benjamín, en el brazo derecho. Luce dos relojes, uno con la hora local y otro con la hora de Gran Bretaña, donde viven su hija y su nieto.
Su insistencia en que quiere pasar más tiempo con sus nietos alimenta especulaciones de que no terminará su contrato.
“Me iré si no me traen los jugadores que quiero. Si no puedo competir, no hay razón para que siga. Después de 31 años en este medio, tal vez haya llegado el momento de que haga otra cosa y me dedique más a mi nieto”, amenazó el mes pasado.
Pero cuando parecía que estaba a punto de irse, Maradona cambió de parecer y dijo hace poco que cumplirá su contrato.