Boricuas calientan motores para su tradicional desfile

Aunque festejando las distintas actividades que conmemoran su legado, los puertorriqueños residentes en la Gran Manzana se mostraron preocupados por la situación de la Isla del Encanto.
Boricuas calientan motores para su tradicional desfile
Los puertorriqueños Carmen Carrera y Héctor Castillo, se pasaron bailando salsa durante todo el día, tal vez como práctica para el desfile del 10 de junio.
Foto: Humberto Arellano / EDLP

El Bronx – Aunque festejando las distintas actividades que conmemoran su legado, los puertorriqueños residentes en la Gran Manzana se mostraron preocupados por la situación de la Isla del Encanto.

Jóvenes, artistas, políticos y vendedores puertorriqueños que asistieron ayer al Festival de El Bronx coincidieron que su patria cada día se está tornado más peligrosa y el alto índice de criminalidad está afectando la imagen de Puerto Rico.

La reconocida política y poeta, Carmen Arroyo, quien estaba vendiendo su libro de poemas, en el festival, lamentó la racha de violencia de los últimos años que golpea a su tierra.

“La cosa está caótica por la falta de desempleo y de dinero. A los maestros no le están dando aumento y la cosa se pone fea”, indicó Arroyo.

La salsa estuvo presente en el tradicional festival, que forma parte de las actividades del Desfile Nacional Puertorriqueño, que se realizará el próximo 10 de junio por la Quinta Avenida, entre las calles 44 y 79, en Manhattan.

Esmeralda Amaya, quien lleva 25 años vendiendo cuchifritos y platos típicos en el Festival Puertorriqueño en El Bronx, afirmó que el problema radica en la desunión política.

“Puerto Rico no ha perdido su encanto a pesar de la violencia que se está viendo últimamente en la Isla. El desempleo también es otro problema. Pero aún así, Puerto Rico seguirá siendo una de las islas más lindas”, dijo Amaya, de ascendencia puertorriqueña y colombiana, mientras freía unas alcapurrias.

Otro de los problemas mencionados fue la falta de oportunidades laborales para los jóvenes de la isla.

“Los profesionales están saliendo de Puerto Rico. La educación está abandonada en términos de recursos para los jóvenes”, seguró Araceli Santiago, diseñadora gráfica que llegó a hace 6 años a Nueva York.