Saludos a papá por internet y teléfono

Este Día del Padre muchos inmigrantes latinos estarán lejos de sus hijos, esposas y familias.

Saludos a papá por internet y teléfono
Efraín Tapia.
Foto: Cortesia

Nueva York – Este domingo, mientras muchos hombres estarán celebrando junto a sus seres queridos el Día del Padre con alegría, y en medio regalos y comidas en familia, otros no contarán con la dicha de tener junto a ellos la presencia de sus hijos.

Sea por asuntos legales, problemas migratorios, rupturas matrimoniales, separaciones familiares o de pareja, muchos papás latinos en Estados Unidos no podrán ver a sus hijos en este día tan especial.

Las migraciones -especialmente de los que vienen a EEUU en busca de un mejor futuro-, han contribuido a la creación de ‘familias transnacionales’ (las que viven en países diferentes). Esta fragmentación también ocurre cuando el padre es deportado a su país de origen, por no tener documentos legales de residencia, dejando atrás a su familia. También se dan los casos de matrimonios que se divorcian o parejas que se separan, y las mujeres se llevan a sus hijos lejos del padre por muchos años.

Ante estas situaciones, la única opción que les quedará a muchos padres hispanos este domingo será usar las tecnologías de comunicación actuales para poder acortar, aunque sea por un instante, la distancia física que existe entre ellos y sus muchachos. Hacer llamadas telefónicas, enviar correos electrónicos o recurrir a video-chats, estarán a la orden del día.

Aquí les presentamos las historias de tres papás inmigrantes que son muy parecidas a otros casos que se repiten a todo lo largo y ancho de la ciudad.

Efraín Tapia, mexicano de 26 años que vive en Queens y trabaja haciendo entregas a domicilio en un restaurante. Tiene dos hijos en México, uno de 10 y otro de seis años.

“Ellos nacieron en México y los dejé con la mamá en busca de una mejor situación económica aquí, para darles una mejor vida a ellos. No he podido traerlos porque no tengo papeles legales”.

“La separación de la familia es muy difícil. Es difícil estar aquí solo y que la familia esté allá sola. Es estresante y triste, porque lo mejor de tener hijos es verlos cuando están creciendo y disfrutar de su infancia. Yo dejé a un niño de un año y tres meses y al otro de cuatro años. Es un sacrificio que tanto su mamá como yo estamos haciendo”.

“El Día del Padre tengo planeado trabajar. Ellos seguro que se comunicarán conmigo temprano por teléfono y me pondrán las mañanitas. Además me comunico con mi hijo mayor que ya tiene su cuenta de Facebook”.

“Tengo esperanza de verlos a finales de este año o el próximo. No estoy contando con obtener los papeles, sino que voy a juntar más dinero y regresarme lo más pronto posible”.

Gilberto Cardona, colombiano de 51 años, vive en Queens y trabaja como periodista y corresponsal. Tiene dos hijas en Colombia, una de 13 y otra de 19 años.

“La mayor se quedó con su mamá en Colombia y yo me vine a Estados Unidos. Fue muy difícil dejar a mi hija.

El problema es que cuando uno se viene y se establece aquí, pasa mucho tiempo para poder regresar. Yo volví después de siete años y prácticamente la encontré ya grande, de 8 años y cuando la vi ella no me reconocía.

La otra niña nació aquí en Nueva York, pero la mamá se fue para Colombia porque se cansó de este país y se la llevó hace 5 años. Esto es muy duro. Yo todavía lo siento a pesar de que puedo viajar e ir a visitarlas”.

“Me vine de Colombia hace mucho tiempo para buscar un mejor futuro en este país. Yo soy periodista y trabajo con medios de comunicación, pero a veces las cosas se ponen difíciles, y le toca a uno hacer otras actividades que no son las que uno está acostumbrado”.

“El Día del Padre voy a pasarla junto a amigos y familiares. Mi hijas me llamarán y si hay oportunidad las veré por internet, vía Hotmail, o vía Skype usando la cámara en la computadora”.

“Muchas personas han tenido que separarse de los hijos por el problema con su estatus migratorio, es muy difícil. Los hispanos que viven en EEUU están esperando que haya una reforma migratoria para poder viajar y visitar a sus familiares”.

José T. Cortés, mexicano de 44 años, vive en Queens y trabaja en la cocina de un restaurante. Tiene dos hijos en México, una de 20 y uno de 23 años.

“Tengo casi 7 años que no los veo. Yo vine para acá para darles una mejor calidad de vida, para que puedan sacar la carrera que quieren, porque están en la universidad. Yo los estoy apoyando porque en México no les podría dar la educación que ellos buscaban”.

“No puedo salir a visitarlos porque no tengo papeles legales en este país y es muy complicado allá en México que les den un permiso o una visa para venir acá”.

“Voy a estar trabajando el Día del Padre, de ocho de la mañana a tres de la tarde. Yo espero con ilusión recibir una llamada de mis hijos. Me comunico con ellos por el teléfono y con la computadora. A veces me conecto al Facebook para chatear con ellos”.

“Es muy difícil estar separado de mis muchachos, porque tengo conversaciones con ellos en las que me dicen que me extrañan mucho y esperan que regrese pronto. Pero ya lo hemos platicado y cuando ellos terminen su carrera veremos qué pasa;si ellos vienen o si yo regreso”.