Decisión de Corte Suprema no deja ganadores

En mi natal Puerto Rico había un programa infantil conducido por un personaje, el Tío Nobel, que llevaba a cabo competencias entre los asistentes con un singular detalle: nunca habían perdedores. Sólo ganadores o casi ganadores.

El lunes recordé al personaje cuando se desataron los usuales análisis de quién gana o quién pierde con el fallo que declaró anticonstitucional tres cuartas partes de la SB 1070 de Arizona, pero sostuvo su parte central que permite que la policía indague sobre la situación migratoria de detenidos o arrestados.

La sección no podía declararse anticonstitucional, a juicio del tribunal, porque no se ha implementado y no existen pruebas de que resulte en discriminación. Pero en Arizona ya hay historial de perfil racial y discriminación en la aplicación de programas migratorios federales, particularmente el 287(g) en Maricopa de mano del alguacil Joe Arpaio.

En la eterna búsqueda de ganadores o perdedores se pasa por alto que perdemos todos: los indocumentados sumidos en un limbo por la falta de reforma migratoria; los residentes legales o ciudadanos que luzcan extranjeros o hablen con acento y que corren el riesgo de ser discriminados; pierden las economías e imágenes de los estados. Se pierden tiempo y esfuerzos en combatir leyes anticonstitucionales, tiempo y esfuerzos que podrían destinarse a encontrar una salida bipartidista al dilema migratorio.

Pero hay elecciones y hay que buscar quién puede beneficiarse más por un fallo que se produce a meses de los comicios.

El presidente Obama, sin cristalizar su promesa de reforma migratoria de 2008, anunció el 15 de junio que al menos proveerá un alivio temporal de la deportación a ciertos jóvenes indocumentados.

Con un récord de deportaciones bajo el brazo, principalmente mediante los programas de colaboración con policías estatales 287(g) y Comunidades Seguras, la administración Obama ha defendido su postura de ‘a Dios rogando y con el mazo dando’ como lo correcto. Así llega Obama a la lucha por el voto latino. Cuando por fin actúa, ve que su aprobación entre los votantes latinos mejora. Su reto seguirá siendo movilizarlos a las urnas.

Por el bando republicano, Mitt Romney durante el proceso primarista llegó a decir que la SB 1070 podría ser modelo nacional, y afirmó de ser electo una de sus primeras acciones sería anular las demandas del Departamento de Justicia en contra de leyes como la SB 1070.

Ahora sus emisarios tratan de balancear su incosistente mensaje: uno para su base más conservadora diciendo que estados como Arizona tienen el derecho de actuar ante la falta de acción a nivel federal; y otro para los latinos de que la SB 1070 no es la solución. Su posición con respecto a SB 1070 no la sabemos porque su campaña no lo ha aclarado. Como tampoco aclara si revocará el amparo temporal a los DREAMers. Una ambivalencia que puede resultar en una certeza: que los latinos no voten por él.

El Tío Nobel no decidirá si hay un ganador, pero sabemos que entre votantes hispanos Romney pinta, por ahora, como un perdedor.