Salvadoreños toman Long Island

La comunidad ha logrado progreso económico, ahora busca presencia política
Salvadoreños  toman Long Island
Alex Martínez, propietario del restaurante Tres Sabores en Hempstead, comenta que el área la mayoría de bodegas y "delis" sirven comida salvadoreña.
Foto: Fotos: Zaira Cortes / EDLP

Long Island – La bandera salvadoreña ondea en Hempstead y Brentwood, dos municipalidades en Long Island.

En los últimos 40 años esta diáspora logró un acelerado crecimiento y empoderamiento económico -algo notable para cualquiera que recorra las calles de estos pueblos, repletas de comercios salvadoreños.

Alex Martínez, de 43 años y propietario del restaurante Tres Sabores, en Hempstead, recuerda que cuando llegó de su país hace 26 años, pocos centroamericanos caminaban por las calles de la villa.

“Recuerdo edificios abandonados y un pueblo sin vida, sin progreso”, dijo el comerciante. “Con la llegada de los salvadoreños la economía se reactivó. No hay bodega o restaurante que no sirva popusas y riguas de elote”.

La organización Empresarios por el Cambio estima que en Brentwood y Hempstead, más de 50% de pequeños negocios son de salvadoreños.

Según residentes de la isla, los primeros inmigrantes arribaron a finales de los 60s, pero fue en la década de los 80 cuando ocurrió el “boom” de la inmigración a raíz del conflicto armado en ese país.

La floreciente comunidad obligó a establecimientos a servir comida tradicional e importar productos de El Salvador. Un ejemplo es el supermercado “Associated, la tiendona del pueblo” en Hempstead. Allí, el “alboroto” (rosetas de maíz como caramelo), y los panes dulces como la santaneca y la peperecha, se cuentan entre los comestibles más vendidos en el lugar.

“Llegué del Salvador en el 82 y entonces no se conseguía la tuza (hoja de elote) para los tamales”, dijo Dalila Santoro, de 51 años. “La mayoría de mi comunidad viene del oriente y el occidente de mi país”, comentó la originaria del departamento de Santa Ana.

Santoro indicó que muchos de sus compatriotas llegaron a la isla gracias al Estatus de Protección Temporal (TPS) que otorgó Estados Unidos en 2001, luego de un desastre ambiental provocado por una serie de terremotos.

“Unos venimos huyendo de la violencia, otros de la pobreza o de las tragedias naturales, pero todos encontramos aquí un nuevo hogar y un nuevo comienzo”.

En Long Island unos 15 mil salvadoreños tienen TPS, según estima el Consulado.

Según el Centro Hispano Pew, los salvadoreños se mantienen como la cuarta minoría latina en el país. El Censo 2010 indica que en Estados Unidos residen 1 millón 649 mil. En el caso de Long Island, la cifra es de 56 mil 761 en los condados de Nassau y Suffolk.

El Consulado Salvadoreño, que se instaló en 2000 en Brentwood, indicó que después de Los Ángeles, Long Island tiene la mayor concentración de su diáspora. En 2011, la sede diplomática recibió unas 11 mil solicitudes de pasaporte. El Salvador es la única nación con una oficina consular general en esa región del estado.

El crecimiento demográfico y empoderamiento económico aún no se traduce en representación y poder político para esta comunidad. El único salvadoreño electo (el primero en el estado ) a una posición política es Antonio Martínez, como concejal de Babylon.

“Abrir paso a salvadoreños-americanos para posiciones de elección es una prioridad. Se debe lograr mayor poder político. De lo contrario, la población sólo será una cifra”, dijo Martínez.

Pese al escenario, la comunidad se mantiene esperanzada, pues más inmigrantes escalan posiciones en el gobierno. Es el caso de Patricia Pérez, de 36 años, que a principio de año fue nombrada Secretaría Adjunto del Pueblo en la villa de Hempstead, y Luís Montes, de 31, quien dirige la oficina de enlace para la comunidad latina para el Ejecutivo de Suffolk.