¿Vale la pena ir a Marte?
El explorador marciano Curiosity aterrizó exitosamente en la superficie del planeta rojo. El viaje a Marte en este ciclo es de 354 millones de millas a través del sistema solar a una velocidad de 13,000 millas por hora. No solo hubo que frenar la nave y entrar a la atmósfera marciana, sino que tocó lanzar el paracaídas y después disparar los cohetes de retroceso para bajar el explorador gentilmente a la superficie del planeta. Esta es una hazaña indudable para la humanidad, pero muchos se preguntan: ¿Valió la pena el precio de más de 2,600 millones de dólares? La respuesta es sencilla: sí.
¿Por qué? Muy fácil: enviar un aparato del tamaño de una camioneta pequeña a millones de millas de distancia requiere una cantidad de investigación y desarrollo que será utilizada en nuestro planeta para seguir avanzando en todos los campos. El Curiosity llevó consigo 10 instrumentos científicos con una masa total 15 veces mayor que los instrumentos de los exploradores anteriores y esto, de por sí, es un logro. Si piensas que las aerolíneas están abusando con el costo de colocar el equipaje en la barriga del avión, imagínate que llevar una libra a Marte puede costar casi $50,000.
Para lograr una hazaña de este tipo, la mayoría de la investigación y el desarrollo tecnológico es de herramientas de primera generación. ¿Qué quiere decir esto? Que la mayoría de estos instrumentos son los primeros en su tipo. De hecho, esta es la primera vez que se utiliza en ese planeta el instrumento que utiliza rayos láser para verificar la composición de las rocas desde una distancia extensa.
La comunicación con el Curiosity puede ser directa o a través de dos satélites que orbitan Marte en este momento. Si piensas que tu conexión a internet está lenta un día, piensa esto: el Curiosity puede enviar datos a una velocidad de 300 bits a 32 Kbits, una velocidad a la que podías acceder a internet en 1994. Esta señal está viajando a través del espacio y toma minutos en llegar a la tierra y, para no olvidarnos, la distancia entre los dos planetas está cambiando constantemente, ya que los dos tienen órbitas elípticas no sincronizadas. Esta distancia puede oscilar de 56 millones y más de 400 millones de kilómetros.
En un futuro, cuando colonicemos este planeta, tendremos que establecer comunicaciones continuas de larga distancia como las que tenemos ahora con otros países. ¿Te imaginas lo que cuesta hacer una llamada de larga distancia a Marte? No sé cuánto costará en el año 2050, pero no creo que cueste más que llamar a Cuba hoy en día.