Tiro Directo: Guardado está bien

Guía de Regalos

Todos los mexicanos pueden sacar pecho por el gran triunfo que logró la selección mexicana Sub 23 en los Juegos Olímpicos de Londres y enorgullecerse de este equipo que conquistó la primera medalla de oro en futbol para México. Pero no hay que perder el piso.

Los recientes comentarios de Andrés Guardado han sido severamente criticados y al jugador de la selección mayor se le ha denominado por comentaristas y aficionados como un “celoso” y “amargado”.

‘El Principito’ dijo que “no es lo mismo jugar contra un Sub 23 que jugar contra muy experimentados a nivel internacional, como un Iniesta, un Messi o un Ronaldo. No es lo mismo y la exigencia es mayor obviamente. Hay un puntito más de nivel”.

Guardado tiene mucha razón. Lamentablemente, Andrés fue demasiado honesto en un momento equivocado porque en estos días los seleccionados olímpicos son héroes de la patria, en pocas palabras, intocables.

El jugador del Valencia estaba contestando la pregunta de que si el logro de la Sub 23 significaba una presión extra para la selección mayor para ganar la Confederaciones y la Copa del Mundo. O sea, el reportero que la hizo estaba tratando de comparar peras con manzanas.

El oro olímpico es de mucho mérito e histórico pero no hay que dejarse llevar demasiado por la euforia, el Mundial es completamente otro nivel y el que no entienda eso, bueno, que mejor se dedique a analizar un juego de canicas.

Bien dicho por Guardado, “no hay que volverse locos con esta medalla de oro”. Argentina ganó medallas de oro en 2004 y 2008 y en ese lapso ni siquiera ha estado cerca de ganar un Mundial, así que “hay que tener calma” tal como lo dice el seleccionado.

Guardado no dijo nada malo, pero en los ojos de esos mismos periodistas que acribillaron a jugadores como Marco Fabián de la Mora por lo que sucedió en aquel hotel de Ecuador antes de la pasada Copa América y que ahora le besan los pies, el ‘Principito’ es un envidioso. No, Guardado no es un envidioso, es un jugador de futbol que sabe poner las cosas en su lugar.