La fórmula electoral del Partido Republicano

En una reñida campaña presidencial, en la que podrían dar el voto decisivo 12 millones de hispanos en noviembre, la selección que hizo Mitt Romney del congresista Paul Ryan como candidato a la vicepresidencia hizo muy poco por reajustar la aguja. Ahora, en lo que van formulándose y revelándose las estrategias de campaña, cada partido se ocupa de atacar los flancos más vulnerables del otro.

Los activistas demócratas latinos, alentados con una nueva encuesta de votantes registrados realizada por Latino Decisions que indica que el presidente Obama está abrumando a Romney, con 70% a favor, 22% en contra, están dirigidos a temas étnicos y sociales y a los deslices de la derecha que insultan a los hispanos.

Los hispanos leales al Partido Pepublicano, un grupo más reducido, se ciñen a guiones que principalmente realzan las promesas incumplidas de Obama en cuanto a la inmigración y la economía.

Durante días anteriores a su anuncio, ni los hispanos pensaron que uno de los suyos aparecería en la papeleta.

Angelo Falcón, presidente del National Institute for Latino Policy, con sede en Nueva York, percibe la selección de Ryan como señal, en sus propias palabras, que “Los republicanos consideran perdida la comunidad latina. Las ideas que trae a colación la papeleta republicana no atraerán a los electores latinos”. Si resultan electos Romney y Ryan, la comunidad latina quedará afectada “desproporcionadamente de manera negativa”, afirma.

Alexandra Franceschi, vocera del Comité Nacional Republicano, defiende la selección: “Al seleccionar a Ryan, Romney mostró su comprensión que los latinos y todos los estadounidenses necesitan a un presidente y un vicepresidente quienes se enfocarán en la economía y la creación de empleos, temas de prioridad para los latinos”.

Aquí en casa, el plato de Romney está lleno de alternativas fiscales, dados los recortes en el presupuesto que propone Ryan y su intención de limitar los programas federales. Su programa incluye cambiar el Seguro Social, Medicaid y Medicare, y reducir los fondos para cupones alimenticios, asistencia para la vivienda, y subvenciones Pell para la educación universitaria, además de proteger las reducciones de impuestos a la renta, incluyendo para los del 1% de mayor ingreso.

Entre los que figuraban en la lista corta de Romney para la vicepresidencia estaban el senador Marco Rubio (republicano de la Florida), y la gobernadora republicana de Nuevo México, Susana Martínez. La decisión de no ofrecérselo a Rubio, cuyos padres inmigraron de Cuba, no molestó a la comunidad latina, como hubieran presagiado algunos analistas.

La presidenta de la Republican National Hispanic Assembly, Alci Maldonado, asevera que en realidad la comunidad cubana de la Florida está aliviada. “Lo quieren mantener en casa durante un tiempo”, dice.

Los candidatos a la presidencia todavía tienen que ver la manera de llegar a la comunidad hispana, dice Falcón. “Tenemos que seguir poniéndoles esa presión a estos tipos. No se trata de ser ni republicano ni demócrata. Se trata de nuestra comunidad latina”.