Cura de Connecticut es firme defensor de inmigrantes
Fue arrestado por documentar el acoso policial a los 'sin papeles' en East Haven
El sacerdote James Manship fue arrestado en 2009 cuando estaba grabando a la policía en la tienda de propiedad de Marcia Chacón y Rodrigo Matute. Crédito: AP
Connecticut – No le diga al padre James Manship que es un cura activista.
Este sacerdote católico romano que se hizo famoso al ser arrestado en el 2009 por filmar el trato que daban dos policías de East Haven a unos hispanos dice que simplemente cumplía con su trabajo.
“No me gusta que me digan activista. Me molesta”, expresó en una reciente entrevista. “No soy un activista. Soy un sacerdote”.
Manship fue declarado el ciudadano del año por la rama local de la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales, en reconocimiento al valor y el liderazgo que demostró al ayudar a una población vulnerable.
La gente que lo conoce lo describe como un individuo valiente, que no se queda cruzado de brazos y que lucha por las causas en las que cree.
Aún hoy, eso implica proteger a la comunidad mayormente hispana de su parroquia de Santa Rosa de Lima del abuso policial que padecen en East Haven, de donde son buena parte de sus parroquianos. La iglesia se encuentra en New Haven, no muy lejos de East Haven.
Las autoridades federales dicen que la policía de East Haven ha tolerado un acoso racial sistemático y Manship y su iglesia fueron los que motivaron una investigación.
Manship, de 48 años, también promovió en el 2007 la entrega de tarjetas de identificación que no requieren la corroboración del estatus migratorio de los extranjeros. Y apoyó firmemente una campaña para lograr que los inmigrantes sin papeles que viven en Connecticut desde niños paguen las matrículas universitarias básicas de los residentes en el estado.
Para Laurie Janecko, directora de la iglesia del campus de East Catholic, Manship es un hombre “valiente”. No le escapa a los desafíos que asoman en el camino por temor a que la gente no esté de acuerdo con él.
“Se metió con la policía. Eso es ser valiente. ¿Quién se anima a hacer eso?”, comentó Janecko. “Y demostró que tenía razón”.
“Hay que tener valor para hacer cosas como esa, que te van a hacer impopular entre mucha gente”, añadió.
Esa noche de febrero del 2009 Manship estaba en un almacén de propiedad de un ecuatoriano en East Haven y empezó a filmar a la policía mientras se llevaba placas de autos. El religioso fue acusado de alteración del orden y de interferir con la policía. Posteriormente se le retiraron los cargos.
Manship y algunos feligreses estaban documentando lo que describen como episodios de hostigamiento policial: agentes que se estacionan frente a negocios de hispanos, paran a conductores hispanos sin razón y les dan multas por infracciones menores.
Posteriormente colaboraron con una investigación de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia.
Un informe de diciembre del Departamento de Justicia dice que sus investigadores comprobaron “un patrón o práctica de actitudes tendenciosas” y que “no se remedió una historia de discriminación y de deliberada indiferencia a los derechos de las minorías”.
Una investigación separada del FBI originó el arresto de cuatro policías que fueron acusados de realizar revisiones injustificadas, arrestos falsos y usar tácticas intimidatorias con las personas que investigaban, incluido Manship.
El religioso no habla mucho de ese episodio. Es testigo de cargo en el caso contra los agentes y demandante en un juicio.
El hostigamiento cesó, según Manship. Pero dice que le preocupa el hecho de que el sistema que lo hizo posible sigue intacto.
