La pareja perfecta: churros con chocolate

¿Le provoca comer esos palitos de masa dulces y crujientes, acompañados de un chocolate espeso? La Churreria le quita el antojo

Nueva York – Una de las parejas más populares en España no es la de los reyes, ni siquiera la de Shakira y Piqué, sino más bien la del churro con chocolate, un dúo que con su dulzura enamoró también a muchos en países como México, Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela.

Y es que desayunar o merendar con churros en España se remonta casi a comienzos del siglo XIX. Esa mezcla del sabor amargo del chocolate con el toque dulce-salado del crujiente churro, logró convertir a esta parejita en parte importante de la tradición gastronómica de ese país europeo.

El chocolate con churros es, aparte de un desayuno o una merienda, un acto puramente social. Un momento que se aprovecha para conversar con los amigos, o el punto final de una noche de “marcha” o fiesta entre los jóvenes españoles. En algunos países de Latinoamérica, el churro es el favorito de los velorios, de las fiestas infantiles o de las noches frías.

Pero sea la razón que sea, nadie se resiste al sabor de estos palitos de textura ranurada, crujientes por fuera y suaves por dentro.

Para satisfacer el antojo de comer churros, los neoyorquinos cuentan con decenas de vendedores, mayoritariamente mexicanos, quienes ofrecen el delicioso dulce en pequeños carritos dentro de las estaciones del tren o en las esquinas.

Asimismo, muchos restaurantes los han agregado a sus menús de postres. Sin embargo, no fue sino hasta hace menos de 10 meses cuando Manhattan adquirió su propia chucherría, donde a toda hora se consiguen frescos y calientes.

Jesús ‘Lolo’ Manso, originario de Segovia y dueño de los restaurantes Socarrat y La Nacional, sintió que había un vacío que llenar en la ciudad.

“Hace como cuatro o cinco años, caminando por el Lower East Side como a las 11 de la noche, vi tanta gente joven tomando copas, y se me ocurrió que sería perfecto que pudieran luego tomar churros con chocolate, como se hace en España”, cuenta Manso sobre el inicio del pequeño restaurante al que llamó simplemente La Churreria.

Aunque estaba consciente de que aquí no existe la tradición de comer churros por la mañana o de madrugada, Manso tomó en consideración que los latinos son muy seguidores de este dulce, por lo que creyó que su idea iba a tener aceptación, aunque aspira “que sea mejor”.

“Viene gente de todos lados y hay algunos que están totalmente enamorados de nuestros churros, y nos visitan varias veces a la semana”, agrega.

Una gran parte de su clientela son latinos, quienes “se vuelven locos”, porque es algo muy familiar para ellos. “Especialmente vienen cubanos y puertorriqueños”.

El chocolate caliente de La Chucherria también es parte importante de la dupleta, ya que se éste se distingue por su espesor y fuerte sabor.

“Al principio a muchos les sorprende la textura y color de nuestro chocolate, pero luego lo prueban y les encanta”, señala Manso sobre la simple receta, basada en chocolate puro derretido en un poquito de leche y agua.

Los clientes pueden escoger el número de churros a degustar, entre 5 por $4, 10 por $6 o 20 por $10. Además el lugar ofrece el combo de 6 churros con una taza de chocolate por $6.

El restaurante tiene también los churros rellenos ($3.50), una versión más gruesa con nata, chocolate o dulce de leche por dentro. Igualmente ofrece algunas tapas, como croquetas y boquerones, bocatas, que son sándwiches de pan largo estilo baguette, y los bikinis, que son hechos con pan cuadrado.

“Me encantaría tener una chucherría abierta hasta las seis de la mañana, que la gente adopte la costumbre de comer churros de madrugada. Implantar un pedazo de la cultura española en NYC”, concluyó Manso.

La Churreria está ubicado en la 284 de la calle Mulberry, Manhattan. Para más información, visite la página http://www.lachurrerianyc.com.