Martin Landau sigue incansable (Fotos)

Martin Landau habla del ayer y del hoy del cine con motivo de la promoción de Frankenweenie, el nuevo filme de Tim Burton.

Martin Landau, de 84 años, estrena hoy 'Frankenweenie', cinta animada que se une a su dilatada filmografía.
Martin Landau, de 84 años, estrena hoy 'Frankenweenie', cinta animada que se une a su dilatada filmografía.
Foto: AP

Su carrera empezó hace 60 años. Hoy, a los 84 años, su entusiasmo por el mundo de la actuación no se ha reducido ni un ápice.

Martin Landau sigue liderando repartos -hoy estrena Frankenweenie, a la que presta su voz, tiene pendiente de estreno el drama Without Ward y cuenta con un par de proyectos más en ciernes- y, además, es profesor de arte dramático en una escuela de Los Ángeles.

Su porte es elegante y su dicción impoluta.

El actor, nacido en el barrio neoyorquino de Brooklyn, recibió a ¡holaLA! en uno de los salones del Hotel Grand California junto al parque de atracciones de California Adventure, donde tuvo lugar el día de promoción de Frankenweenie.

En la cinta vuelve a trabajar a las órdenes de Tim Burton, con quien colaboró en Ed Wood (1994), filme que le reportó su único Oscar al Mejor Actor de Reparto.

Fue el rubro a una carrera que destacó especialmente en la pequeña pantalla -en series como The Untouchables, Twilight Zone, Mission: Impossible, Space: 1999 y las recientes Entourage y Without a Trace—, aunque la grande nunca le dio la espalda.

Fue dirigido por Alfred Hitchcock en North by Northwest, actuó junto a Gregory Peck en Pork Chop Hill (ambas de 1959), formó parte de las épicas Cleopatra (1963) y The Greatest Story Ever Told (1965), se enfrentó a Steve McQueen en Nevada Smith (1966), Francis Ford Coppolo reanimó su alicaída carrera en los años 80 con Tucker: The Man and His Dream (1988), por la que recibió su primera nominación al Premio de la Academia, y, desde entonces, ha actuado en Crimes and Misdemeanors (1989), de Woody Allen, y, por supuesto, Ed Wood.

Aunque en un principio su afición al dibujo lo llevó al mundo de las viñetas en periódicos, Landau no tardó en enfocarse en el mundo de la interpretación y entró a formar parte del Actor’s Studio neoyorquino, donde conoció -y se hizo buen amigo- de James Dean y Steve McQueen.

El éxito de Mission: Impossible a finales de los 60 -serie en la que trabajó junto a Barbara Bain, que fue su esposa desde 1957 hasta 1993- lo llevó a exigir un aumento salarial que fue negado por los productores y que provocó su ostracismo de Hollywood, a donde no regresó con fuerzas hasta finales de los años 80.

En Frankenweenie presta su voz a un profesor que considera la ciencia fundamental para el progreso humano -y de ahí su enfrentamiento con padres de alumnos conservadores- y cuyo parecido con el actor Vincent Price no es casualidad.

El filme está basado en un corto de Tim Burton de 1984 que el director llevó a cabo después de Vincent (1982), que contó con la voz de Price.

‘Frankenweenie’ es una explosión de magia.

Es con lo que [Tim Burton] creció viendo. Sí, podría haber sido hecha por computadora, pero no tendría la esencia y cualidad que tiene. Ha tratado de hacerla durante tres décadas… Me envió una carta pidiéndome que la hiciera, con el guión y un dibujo de Mr. Rzykruski. [Adopta un acento del este de Europa] ‘Es europeo, pero no húngaro, alemán o ruso’. Pensé: ‘ok. Quiere alguien con un acento de aquí y de allá, quizás eslovaco’. Así que me dije: ‘viene de Eslovania, de donde los eslovanos son’ [risas].

Pude ser apasionado y entusiasmado. Es alguien que me gusta, y si fuera candidato a presidente lo votaría, porque es tan honesto… No es diplomático para nada: ¡llama estúpidos a los padres de sus alumnos! Es un gran profesor, pero seguro que nunca duraría mucho en un trabajo porque es un hombre honesto. Nunca miente y no puede ser nadie más que sí mismo. Me encantó desde el principio. Cuando lo vi en la película, en imagen, me di cuenta que lo hubiera interpretado de la misma forma como se ve en el filme. Era igual como lo había imaginado.

Es un personaje muy teatral, extremo, como si viviera en el Hollywood de los años 30…

Sí, pero cuando estudié actuación lo hice con los mejores: Eliza Kazan, Lee Strasberg… Eran tipos apasionados, algo locos, talentosos pero exigentes. Siempre teníamos que ser mejores. No querían nada que era solo ‘bueno’. Los buenos profesores te inspiran y desafían. [Mr. Rzykruski] es un gran profesor. Me encantó el hecho de que no es entendido por los padres, que no tolera lo estúpido.

No parece que estemos en un mundo ahora mismo que exija tanto de nadie…

Sí se exije, pero nadie tiene el ánimo de ser exigentes. Ahora se es petulante y ridículo. Me gustaría ver una escena en la que [Mr. Rzykruski] se enfrenta a un cristiano convertido. Porque sería salvaje. ¡Salvaje! Él es un científico que cree que su obligación es saber lo que sucede.

¿Cómo describiría a Tim Burton como director de actores?

Los buenos directores no dirigen: crean un área de juegos para que los actores jueguen. Lo que la audiencia quiere es creer que lo que pasa delante de ella está pasando por primera vez. Actuar puede ser difícil… Sé quién eres por cómo ocultas tus sentimientos. Nadie muestra sus sentimientos, salvo los malos actores. Nadie quiere llorar [en pantalla], sino ocultarlo. Si te cuento un chiste racial y te ríes, me estás diciendo algo sobre ti mismo. Tú no quieres reir. Un borracho no quiere aparentar borracho, quiere aparentar sobrio para tomar otra copa [dice imitando a un borracho en un bar]. El dirigente de General Motors sabe algo sobre cómo hacer un coche. Los que están a cargo de los estudios [de cine] no saben nada sobre cómo hacer una película. Hay muchos actores considerados buenos actores que me aburren, porque son predecibles: sé como la escena va a terminar antes de que lo haga. Eso no me interesa. Amo a los actores, especialmente los buenos actores. Pero no veo a muchos de ellos.

No hay muchos productores o ejecutivos en el Hollywood de hoy que puedan ser comparados con los clásicos como David O. Selznick (‘Gone with the Wind’).

La mayoría de los que dirigen estudios ahora son mis exagentes o abogados… Leen contratos, pero no libros o guiones. Es increíble… Muy buenas películas no son vistas por nadie. Y no son hechas por los estudios. Estos no quieren hacer películas con personajes. Sus películas tienen que tener explosiones, persecuciones, [superhéroes]… Sí, esas películas son necesarias, pero no un 99% de ellas. Por eso estoy tan contento que Tim [Burton] hiciera [Frankenweenie] tras tres décadas.

¿Cuál es el secreto de su longevidad? No parece que vaya a retirarse pronto…

Trabajar me mantiene alejado de problemas. Si fuera un cantante de ópera o un bailarín ya tendría que haberme retirado. Pero actuar aún puedo [hacerlo]. Lo que no hago es papeles de viejo. Los personajes tienen que tener un arco [dramático].