El pitcheo ‘Gigante’ de San Francisco
El lanzador derecho Tim Lincecum, de los Gigantes de San Francisco, no le ha permitido ninguna libertad a sus rivales en la actual postemporada. Crédito: ap
DETROIT, Michigan/AP – Enviado al bullpen, un lanzador que ha ganado dos veces el premio Cy Young se ha convertido en el relevista de medio juego más distinguido del béisbol.
Con su cabello oscuro deslizándose sobre sus hombros, Tim Lincecum era el as de los pitchers de los Gigantes cuando ganaron la Serie Mundial hace dos años por primera vez desde 1954.
Pero después de un bache sorprendentemente largo que se extendió una temporada, San Francisco retiró a Lincecum de su rotación en el Clásico de Otoño. Tras ganar el Cy Young de la Liga Nacional en 2009 y 2010, registró 13-14 en 2011 y 10-15 este año con una efectividad de 5.18.
Al dársele la oportunidad de lanzar como relevista, ha blanqueado a los Tigres de Detroit en poco más de cuatro entradas y ayudó a los Gigantes a adquirir una ventaja de 3-0 con otra salida sobresaliente en el triunfo el sábado por 2-0.
“En el momento en que obtuvimos ese anillo (de campeones), es como si el sabor de ese próximo anillo estuviera todo el tiempo justo exactamente en la boca”, afirmó el pitcher de 28 años. “Eso suena horrible. Déjeme decirlo de otra manera. Lo deja a uno deseándolo aún más, y si ello significa ser un buen compañero de equipo o estar en el bullpen, realmente no me importa. Yo sólo quiero ganar”.
Lincecum ha enfrentado a 16 bateadores y ha ponchado a ocho en la Serie Mundial. Los únicos dos Tigres que lograron embasarse fueron por una base por bolas con dos outs y un error del torpedero Brandon Crawford.
El ahora relevista empató a Ron Taylor de los Cardenales de San Luis de 1964 con la mayor cantidad de innings por un pitcher que no permitió ningún hit en una sola Serie Mundial, de acuerdo con STATS LLC.
No está mal, dado que Lincecum dice ser “una especie de red de seguridad”.
“Le ha gustado el papel. Eso es lo mejor de todo, lo aceptó y realmente actuó como si esperara ayudar al club en ese papel, y es por eso que pienso que está teniendo éxito”, dijo Bruce Bochy, el manager de los Gigantes. “No mostró vacilaciones por tener que ir al bullpen. Dijo, ‘Sí, me encantaría ir allí y ayudar a este equipo a avanzar'”.
Salvo un titubeante segundo inning, Aníbal Sánchez cumplió con lo que tenía que hacer para los Tigres de Detroit. Lo malo es que los bates de sus compañeros siguen apagados. Sánchez cubrió siete entradas en las que permitió dos carreras, recetó ocho ponches y concedió una base por bolas.
Pero ese solitario boleto que permitió el derecho venezolano resultó ser fatal, pues le abrió la puerta a las anotaciones con las que los Gigantes de San Francisco se encaminaron el sábado a una victoria por 2-0 sobre los Tigres para ponerse arriba 3-0 en la Serie Mundial.
Hasta ese pasaporte a Hunter Pence al abrir el segundo inning, Sánchez había enfrentado consecutivamente a 95 bateadores derechos sin darles base por bolas, según STATS.
San Francisco lo aprovechó. Pence se robó la segunda base y avanzó a la antesala con un lanzamiento descontrolado para finalmente anotar con un triple de Gregor Blanco. Brandon Crawford añadió un sencillo remolcador que puso el 2-0 definitivo.
“Hice lo mejor que pude”, afirmó el sudamericano.
El inconveniente es que la ofensiva de Detroit ha desaparecido por completo y la del sábado fue la segunda blanqueda por 2-0 que sufre de forma consecutiva.
Detroit es el primer equipo en sufrir blanqueadas consecutivas en la Serie Mundial desde 1966. Los Tigres no habían sumado dos en fila desde 2008.